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martes, 7 de febrero de 2012

Miguel Hernández -Llegó con tres heridas:



Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

Miguel Hernández
                                                                               Elegía

En Orihuela, su pueblo y el mío, se me

ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con

quien tanto quería.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera;
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y en tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
Miguel Hernández. 10 de Enero de 1936

Un carnívoro cuchillo
De ala dulce y homicida
Sostiene un vuelo y un brillo
Alrededor de mi vida.

Rayo de metal crispado
Fulgentemente caído,
Picotea mi costado
Y hace en él un triste nido.

Mi sien, florido balcón
De mis edades tempranas,
Negra está, y mi corazón,
Y mi corazón con canas.

Tal es la mala virtud
Del rayo que me rodea,
Que voy a mi juventud
Como la luna a la aldea.

Recojo con las pestañas
Sal del alma y sal del ojo
Y flores de telarañas
De mis tristezas recojo.

¿A dónde iré que no vaya
Mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
Y mi vocación del mar.

Descansar de esta labor
De huracán, amor o infierno,
No es posible, y el dolor
Me hará mi pesar eterno.

Pero al fin podré vencerte,
Ave y rayo secular,
Corazón que de la muerte
Nadie ha de hacerme dudar.

Sigue, pues, sigue, cuchillo,
Volando, hiriendo. Algún día
Se pondrá el tiempo amarillo
Sobre mi fotografía.

Miguel Hernández

10 comentarios:

Laura Uve dijo...

Simplemente adoro a Miguel Hernández, es raro que no me emocione algún poema suyo. Pero esa Elegía es inmensa.

Has ilustrado muy bien sus poemas, me gusta.

Un abrazo!!

virgi dijo...

Esas tres heridas están grabadas a fuego en toda una generación. Poeta y hombre infinitos.
Besos, Mateo

Isabel Martínez Barquero dijo...

Las tres heridas que se alzan, filiformes, en tu cuadro, teñidas de rojo, teñidas de pasión, sobre las nebulosas de la existencia. (Tengo la impresión de que ya has sacado este cuadro aquí, porque lo miro y miro y sé que lo he visto antes).
En cuanto a Miguel, qué decir... Su intensidad me acompaña siempre. Su luz brillará cada vez más.
Un abrazo, querido Mateo.

Adriana Alba dijo...

Una maravilla Mateo.

Miguel Hernandez un grande, es imposible no emocionarse al leer y ver tus obras.

Cariños amigo.

mateosantamarta dijo...

Es un gran poeta y un hombre de integridad probada, Laura. Es lógico que le veneremos!

mateosantamarta dijo...

Así, como tú lo dices, Virgi: así se le define!

mateosantamarta dijo...

Varias veces, Isabel: me perdonaréis pero, aunque tú demuestres buena memoria, creo que vistas sucesivas ayudan a una contemplación más profunda. Un abrazo, Isabel.
Seguiré publicando poemas de Miguel Hernández.

mateosantamarta dijo...

Tienes razón, Adriana; también yo me emociono.

Isolda dijo...

Es una preciosidad y me refiero en concreto a tu pintura. De Miguel Hernández, nada puedo añadir, seguir leyéndole; pero esas tres heridas tan contundentes y etéreas al mismo tiempo, lo expresan de maravilla.
Besos, Mateo.

mateosantamarta dijo...

Gracias, Isolda. Confieso, aunque sea un poco presuntuoso, que estoy muy satisfecho de esa pintura. El poema de Miguel no necesita comentaros. Besos, amiga.