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domingo, 6 de diciembre de 2015

Homero > "...si el fiero oleaje deshace mi balsa en las aguas.." > siete variaciones sobre un tema.

"¡Ay de mí! ¿No será que algún dios trame nuevas astucias
en mi daño al mandarme en tal modo dejar la armadía?


No haré caso tan pronto a su orden, que aún vi muy lejana
esa tierra que ha dicho será mi refugio, mas esto


voy a hacer, que en verdad me parece mejor: mientras sigan
los maderos teniéndose unidos y aguanten sus juntas,


firme aquí quedaré soportando los males que vengan,


y, si el fiero oleaje deshace mi balsa en las aguas,


echaréme a nadar, pues que no se me ofrece otro arbitrio. "


Homero > Odisea > Canto V


Biblioteca Gredos, traducción de J. M. Pabón.

sábado, 31 de octubre de 2015

Carlos Bousoño > Dos poemas


La fotografía la tomé prestada dehttp://cultura.elpais.com/cultura/2015/10/24/actualidad/1445722807_940614.html breve reseña cuya lectura recomiendo.
Crlos Bousoño (1923-2015) > Noche del sentido > Introducción a la noche.
I


Con la honda mirada
un día contemplaste
tu honda pasión de ser
en vida perdurable.

Hoy contemplas acaso
con mirada más grave
el parpadeo puro
de la noche sin márgenes; 

el solloza inoíble
de un arroyo alejándose
en la sombra; la mole
de la noche indudable.

II
y sin embargo, eres.
Y sin embargo naces
como las hierbas verdes 
y los nudosos árboles.

Compruebas con delicia 
que existen matorrales
y tus manos apresan
piedras de aristas grandes.

Saltas sobre los ríos,
subes desde los valles,
cantas desde las cumbres:
vives, existes, ardes.

Contemplas la llanura
crepuscular; renaces
como los campos vivos
que en la aurora son arces,

cañadas y caminos,
prados, riberas, cauces
de amor, donde quisieras
vivirte y olvidarte.

III

Y aquí estás. Aquí pones
tus dos manos tenaces.
Te agarras a las cosas:
maderas, piedras, carnes.

Te aferras a la vida
como el río a su cauce,
cual la raíz de un hondo
vegetal insaciable.

El texto lo transcribí de Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas.
Editorial Cátedra (Selección e introducción de José Francisco Ruiz Casanova.


A Carmen Braga


Desde aquí yo contemplo, tendido, sin memoria
el campo. Piedra y campo, y cielo, y lejanía.
Mis ojos miran montes donde sembró la historia
el dulce sueño amargo que sueñan todavía.

Pero el amor fundido en piedra, día a día;
pero el amor mezclado con monte, o con escoria,
es duradero y te amo, oh patria, oh serranía
crespa, que te levantas, bajo el cielo, ilusoria.

Campos que yo conozco, cielos donde he existido;
piedras donde he amasado mi corazón pequeño;
bosques donde he cantado; sueños que he padecido.

Os amo, os amo, campos, montañas, terco empeño
de mi vivir, sabiendo que es vano mi latido
de amor. Mas te amo, patria, vapor, fantasma, sueño.

De donde ha sido tomado este poema.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Monólogo de Casandra > Wyslawa Szymborska


La Sibila Délfica de Miguel Ángel Podría ser una representación de Casandra

Casandra -hija de Hécuba y de Príamo- recibe de Apolo -que la ama- el don de la profecía a cambio de un encuentro carnal o del matrimonio -no está muy claro-. Le es concedido ese don pero Casandra no cumple lo prometido a Apolo que, indignado, mantiene su don pero la condena a que sus profecías no sean creídas. 
Casandra alerta del peligro de introducir el Caballo -regalo de los aqueos- en Troya, lo que acarrearía la caída y destrucción de la ciudad . No la escuchan. Las consecuencias las conocemos tod@s.
También alertó sobre el asesinato de Agamenón a manos de su esposa que acarrearía también su propia muerte. Tampoco fue creída y los dos -ella, que ha sido entregada como botín de guerra, y Agamenón- murieron a manos de Clitemnestra -esposa de Agamenón- y Egisto - su amante.
***

MONÓLOGO DE CASANDRA

Soy yo, Casandra.
Y ésta es mi ciudad bajo las cenizas.
Y éste es mi bastón y éstas mis cintas de profeta.
Y ésta es mi cabeza llena de dudas.
Es verdad, triunfo.
Mi cordura llega a golpear el cielo con un rojo resplandor.
Sólo los profetas que no son creídos 
tienen esas vistas.
Sólo aquellos que empezamos a hacer mal las cosas,
y todo podría haberse cumplido tan pronto
como si nunca hubieran existido.
Ahora recuerdo con claridad
como la gente, al verme, callaba en mitad de la frase.
La risa se cortaba.
Se separaban las manos.
Los niños corrían hacia sus madres.
Ni siquiera conocía sus efímeros nombres.
Y esa canción sobre la hoja verde...
nadie la terminó en mi presencia.
Yo los amaba.
Pero los amaba desde lo alto.
Desde encima de la vida.
Desde el futuro. Un lugar siempre hay vacío
de donde qué más fácil que divisar la muerte.
Lamento que mi voz fuera áspera.
Mírense desde las estrellas -gritaba-,
mírense desde las estrellas.
Me oían y bajaban la mirada.
Vivían la vida.
Llenos de miedo.
Condenados.
Desde que nacían en cuerpo de despedida.
Pero había en ellos una húmeda esperanza,
una llama que se alimentaba con su propio parpadeo.
Ellos sabían que era un instante, 
fuera el que fuera
antes de que...
Yo tenía razón. 
Sólo que eso no significa nada.
Y éstas son mis ropas chamuscadas.
Y éstos, mis trastos de profeta.
Y ésta, la mueca de mi rostro.
Un rostro que no sabía que pudiera ser hermoso.

 WYSLAWA SZYMBORSKA

Recogido de MIL AÑOS DE POESÍA EUROPEA. Edición de Francisco Rico (con Rosa Lentini).
Editorial Planeta. Backlist. Traducción de Abel A. Murcia.
***



Blogger Adriana Alba dijo...
que maravilla, admiro a Wyslawa, tomo nota de este poema para guardarlo en mis favoritos.


Besos y regalo querido Mateo.



LAS NUBES



Con la descripción de las nubes

debería darme mucha prisa,
en una milésima de segundo
dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.



Es propio de ellas

no repetirse nunca
en formas, matices, posturas y orden.



Sin la carga de ningún recuerdo

se elevan sin problemas sobre los hechos.


¡De qué van a ser testigos!,

en un segundo se disipan en todas direcciones.


Comparada con las nubes

la vida parece tener los pies sobre la tierra,
se diría que es inmutable y prácticamente eterna.



Frente a las nubes

hasta una piedra parece un hermano
en el que se puede confiar
y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.



Que exista la gente si quiere,

y después que se muera uno tras otro,
poco les importa a las nubes
esas cosas
tan extrañas.



Sobre toda Tu vida

y también la mía, aún incompleta,
desfilan pomposas igual que desfilaban.



No tienen la obligación de morir con nosotros.

No necesitan ser vistas para poder pasar.



WS


domingo, 23 de agosto de 2015

Susana y el Viejo > Vicente Aleixandre.

Pintura de Acacio Puig

SUSANA

Este jardín me asusta con su verdor sin límites,
su estanque inmóvil siempre donde el desnudo vela,
y los cisnes que siempre misteriosos deslizan
su pregunta o su signo como una pluma muda.
Ya estoy desnuda y miro las rosas, las celindas,
me envuelvo en los aromas de unas carnosas flores
y palpito y rielo, si una luna aparece,
tendida como un agua para un espacio vivo.

EL VIEJO

Es inútil negarlo. Soledad, tú te opones
a sostener la vida. Este pensil de pronto
se descubre y su aroma me despierta. Estoy solo.
Son sus pájaros rubios como plumas ardiendo
los que pasan y callan mientras siento sus voces.

SUSANA

Mi collar es el solo vestido de este cuerpo
que en sus curvas aflige a estos aires sin boca.
Soledad y hermosura. Besos nunca sufridos,
y un oro recogido sobre la nuca virgen
donde el sol se destroza con un amor sin límites.

EL VIEJO

¿Quién habla? No es el aire. Porque entre ramas siento
un olor que no acierto a pensar. ¿Son más flores?
Rosas de Jericó, quizá lirio de Hedjaz.
Tal vez un sueño sólo, hecho un edén sin nadie.
Pero algo, sí. ¿Qué miro? Oh estupor de la vida.
¿Quién eres? Oh fulgor de Dios: ¡fulgor desnudo!

SUSANA

¿Es la sombra que existe? Nadie ya. ¿Más quién osa?

EL VIEJO

Yo me acerco y pregunto. Soy la verdad vivida.
Pero con mi presencia ya miento. ¿A quién contemplo?

SUSANA

¿Hay alguien? No es presencia. Ah temor. ¿Quién me ha visto?

EL VIEJO

Te miro y no comprendo. ¿Porqué tus ojos claros?

SUSANA

Nadie. Soledad pura. Como un pecho desnudo
despierto en este lecho de juncos. Canta el gallo.

EL VIEJO

Pero estoy solo, y miro. Me deslumbro y no veo
pero aspiro otros aires que de un desnudo alcánzanme,
como de un árbol puro que se exhala en el día.
¡El día! Es un tumulto. Pero ya, qué sereno.
Tumbado un astro terso cabe las aguas luce
y se repite en ellas como una estrella tibia.

SUSANA

Sola estoy. Ah qué sola, pero el verdor me asume.
He aquí aducido un cuerpo como un huésped, no sombra,
pero verdad, y se integra, y en su entereza existe.
¡Existo! Todo el jardín me toma como dos brazos fuertes.
El viento calla, y duermo, y es un beso la luna.
Pero, virgen, espero su fulgor. Aún no emerge.

EL VIEJO

Miro tus ojos claros, pero nada conozco
aunque todo lo sepa. Quien nació nada ha visto.
Un bulto. Una mirada para un beso completo...
El amante es la amada porque el amor destruye.

SUSANA

Pero el sol me recorre. Primero el pie aterido.
La rodilla o su nácar, el muslo o su locura.
Montón de flores tersas para la mano sola
del sol. Montón de sueño puro.

EL VIEJO

Tarde te vi, y te miro como una estrella triste,
triste yo cuando sorbo su luz y bebo vida.

SUSANA

Pero el viento despeina mis cabellos dorados
y los pájaros pían y en sus brillos se enredan.
¿Canta el cielo o es mi cuerpo? ¿Mi seno o la armonía
del mundo? Todo en ella es mi vida.
Con esta mano toco la arena. ¿Es el planeta
quien suspira? ¿O es mi pulso el que late en mis venas?

EL VIEJO

Ciego del resplandor escucho a la voz misma.
Ella nace. Yo escucho. Pero nunca distingo.
Añosa sombra muda, mi pensamiento acaba.

SUSANA

¿Quién habla? Es como un viento. Siento cabellos largos
ondear. Voces graves y unos brillos cansados,
o quizá manos tibias sobre mi frente, y muchas.

EL VIEJO

Como el sol mismo me hundo. ¿Qué es el amor? No un beso.

SUSANA

Sola estoy. ¿Quién me ha visto? Yo no sé, yo conozco.
Sobre mi frente viva cielo o flores coronan
mi verdad no, mi nombre. Yo no miento. Yo vivo.

EL VIEJO

El pensil ha callado. ¿Voló? Jardín efímero
como una flor. Arbusto. Mujer. Agua hacia el cielo
que ese rayo evapora, hacia el azul sorbido.
Yo paso,  y pienso y callo. No vi. Si vi no he sido.

(Diálogos del conocimiento,1974)

***

Tomado de Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas. Editorial Cátedra. Selección e introducción de José Francisco Ruiz Casanova.

domingo, 28 de junio de 2015

Nietzsche > La gaya ciencia > El paso.

 Puente en la vega de Izagre. Fotografía de Mateo Santamarta.

 16. El paso.- En las relaciones con las personas que tienen el pudor de sus sentimientos hay que saber disimular, pues experimentan un odio repentino hacia quien sorprende en ellos un sentimiento tierno, entusiasta o elevado, cual si se hubieran visto sus más secretos pensamientos. El que quiera hacerles un bien en tales momentos debe de hacerles reír o deslizar bromeando alguna fría malicia; así su sentimiento se hiela y vuelven a ser dueños de sí mismos. Pero estoy dando la moraleja antes que la historia.
 Estuvimos una vez tan cerca el uno del otro en la vida, que parecía que nada podría estorbar nuestra amistad y nuestra fraternidad y que no había entre nosotros más que un breve paso.
 En el instante en que ibas a pasarle te pregunté: "¿Vas a pasar el puente para venir conmigo?" Entonces cambiaste de parecer, y aunque te rogué que pasaras, no me contestaste. Desde entonces, montañas, ríos, todo lo que puede separar e incomunicar se ha precipitado entre nosotros, y aunque quisiéramos reunirnos, no podríamos. Y, cuando piensas ahora en aquel paso tan breve, no encuentras palabras, sino sollozos y pasmo.

 (José J. de Olañeta, Editor. Versión de Pedro González Blanco)

lunes, 15 de junio de 2015

Antonio Machado > Galerías > Eran ayer mis dolores...

De la serie Memoria de los tiempos oscuros, obra de Mateo Santamarta
***
Eran ayer mis dolores
como gusanos de seda
que iban labrando capullos;
hoy son mariposas negras.
¡De cuántas flores amargas
he sacado blanca cera!
¡Oh tiempo en que mis pesares 
trabajaban como abejas!
Hoy son como avenas locas,
o cizaña en sementera,
como tizón en espiga,
como carcoma en madera.
¡Oh tiempo en que mis dolores
tenían lágrimas buenas,
y eran como agua de noria
que va regando la huerta!
Hoy son agua de torrente
que arranca el limo a la tierra.
Dolores que ayer hicieron
de mi corazón colmena,
hoy tratan mi corazón
como a una muralla vieja:
quieren derribarlo, y pronto,
al golpe de la piqueta.

domingo, 31 de mayo de 2015

Pushkin

Asterión y Teseo cruzan sus sueños, t. mx.-tabla, 85.5x109.5, 2004-08, Mateo Santamarta (detalle)
***
Yo te amé y el amor aún, quién sabe,
no se extinguió en mi alma por entero.
Pero no dejes que te turbe más,
yo darte pena con mi amor no quiero.

Yo te amé sin palabras ni esperanzas,
torturado de celos y temor;
yo te amé verdadera y tiernamente.
Quiera Dios que otros te amen como yo.

Alexander Pushkin 
en Mil años de poesía europea ( edición Backlist -Francisco Rico, traducción de Eugenio Asensio)

domingo, 17 de mayo de 2015

Charles Dickens > Tiempos difíciles (Fragmento)

Fotografía tomada de: http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Dickens
Charles Dickens > Tiempos difíciles.
***
Se puede afirmar que los fabricantes de Coketown están hechos de la porcelana más frágil que ha existido jamás. Por grande que sea el mimo con que se los manipule, se rompen en pedazos con tal facilidad, que lo dejan a uno con la sospecha de si no estarían ya antes agrietados. Cuando se les exigió que enviasen a la escuela a los niños que trabajaban, se arruinaron; cuando se nombraron inspectores que inspeccionasen sus talleres, se arruinaron; cuando estos inspectores manifestaron dudas acerca del derecho que pudiesen tener esos fabricantes a cortar en tajadas a los obreros con sus máquinas, se arruinaron; y cuando se insinuó la opinión de que acaso no fuese indispensable que produjesen tanto humo, se arruinaron total y definitivamente. Además de la cuchara de oro del señor Bounderby, que anda en boca de casi todos en Coketown, era muy popular en esta ciudad otro mito, que adoptaba la forma de una amenaza. Siempre que un coketownense creíase perjudicado, es decir, siempre que se le impedía campar por sus respetos y alguien proponía que se le hiciese responsable de las consecuencias de sus actos, podíase tener la seguridad de que reaccionará con la espantosa amenaza de que antes "arrojaría al Atlántico todos sus bienes". Esta amenaza había puesto en varias ocasiones al ministro del Interior a dos dedos de la muerte.
Sin embargo, los coketownenses eran tan patriotas, a pesar de todo, que jamás arrojaron sus bienes al Atlántico, sino que, por el contrario, tuvieron la amabilidad de cuidarlos celosamente. Allí estaba, pues, Coketown, entre la neblina lejana, creciendo y multiplicándose.
(Ediciones Folio S.A; traducción de Amando Lázaro Ros)

Fotografía tomada de: http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Dickens
...Carlos Marx dijo, Dickens y otros novelistas de la Inglaterra victoriana «...exhibían al mundo más verdades sociales y políticas que las que eran pronunciadas por políticos profesionales, publicistas y moralistas juntos...». (Wikipedia)

domingo, 10 de mayo de 2015

Paisaje de infancia y viento > Virginia Glez. Dorta.

Dedicatoria:
Para mi abuela Hortensia y mi hermana Maya, mis primeras maestras.
***
Llegué a la escuela Graduada La Zarza en Septiembre de 1973 y la dejé en Julio de 1989. Dieciséis años fecundos en los que mi vocación de maestra se afianzó y creció hasta una pleamar gratificante, donde las olas vivas, poderosas como nuestro océano y dulces como sólo se puede ser en la infancia, fueron los niños y niñas que me han hecho escribir estas semblanzas.

Existen  en mi mente y en mi corazón otras muchas, que me acompañan igualmente.

Gracias a todo este grupo de criaturas, a sus familias generosas y a un paisaje ya para siempre en mi piel y mi alma.
***
E.
Era la primera vez que aquella cría preciosa, de ojos verdes y ademanes conquistadores, entraba en la escuela. Tenía cuatro años, uno menos que el resto, pero sobrada madurez.

Desde casi el borde del barranco donde vivía, se veía el edificio viejo y estropeado donde iba a clase cada día. Nunca después le pregunté si encontraba muchas diferencias entre su casa, pequeña y antigua, canaria con tejas y patio empedrado lleno de plantas, limpia como un espejo; nunca le pregunté, digo, y tendría que hacerlo, si encontraba diferencias con la escuela de tres almenas y fachada deteriorada, con dos inmensas cristaleras y un techo que estuvo amenazando ruina durante más de medio siglo.

En esa escuela entró E. para aprender rápido, muy rápido, confiada en sus medios pero carente de vanidad alguna.

Sus dibujos y pinturas eran de trazos fuertes y seguros, llenos de color y vitalidad. Inteligente y precoz, aprender para ella era muy simple, lo mismo daba que fuera lengua o matemáticas, sólo tenía que dedicarle un poco de todas las capacidades  que poseía, así fuera inventar una historia, dirigir algún plan o argumentar una idea nueva.

Organizada, madura sin darse cuenta, muy explicada y receptiva, cualquier cosa la hacía con facilidad. Venía cada día con su tez nacarada y tibia, te miraba sonriendo y se alegraba la mañana.

Cuando empezó a cantar en grupos y rondallas, su voz era como el cristal pulido de las ventanas de su casa. Y su madre, que vivió sin la palabra, sentía como las ondas de su voz le llegaban directamente al alma. Allí estaba su hija, una parte suya, cantando para ella.
 Aún siguen sus hoyuelos despertando el brillo de la niña que conocí. La niña que cantaba en una casa sin palabras.

***
Contraportada:
"Enseñar: un acto donde comunicar es fundamental; aprender, indispensable; respetar, necesario. Y entregarse, un plus que nos gratificará."
***
Paisaje de Tenerife, Fotografía de Virgi, tomada de su phoeticblog.
***

Quizá alguien se pregunte porque en un blog de Arte y Poesía incluyo un libro de semblanzas y recuerdos. Fácil repuesta: para mí la poesía no es sólo una cuestión de formas y métricas, ni el arte una cuestión de firmas y genios; y aquí veo suficiente poesía y suficiente arte, tanto en las semblanzas que de sus niños y niñas hace Virginia como en las conclusiones que después de leerlas he sacado sobre la importancia que en esa escuela se daba a la literatura, la escritura, el dibujo y la vida en general: y eso también es poesía.



domingo, 19 de abril de 2015

Willian Shakespeare > Tres sonetos

II
Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos
y ahonden surcos en tu prado hermoso,
tu juventud, altiva vestidura,
será un andrajo que no mira nadie.

Y si por tu belleza preguntaran,
tesoro de tu tiempo apasionado,
decir que yace en tus sumidos ojos
dará motivo a escarnios o falsías.

¡Cuanto más te alabaran en su empleo
si respondieras: "Este grácil hijo
mi deuda salda y mi vejez excusa",
pues su beldad sería tu legado!

Pudieras, renaciendo en la vejez,
ver cálida tu sangre que se enfría.

***
XXIII
Como actor vacilante en el proscenio
que temeroso su papel confunde,
o como el poseído por la ira
que desfallece por su propio exceso,

así yo, desconfiando de mí mismo,
callo en la ceremonia enamorada,
y se diría que mi amor decae
cuando lo agobia la amorosa fuerza.

Deja que la elocuencia de mis libros,
sin voz, transmita el habla de mi pecho
que pide amor y busca recompensa,
más que otra lengua de expresivo alcance.

Del mudo amor aprende a leer lo escrito,
que oír con ojos es amante astucia.

***

XXXIII
He visto a la mañana en plena gloria
los picos halagar con su mirada
besar con sus oro las praderas verdes
y dorar con su alquimia arroyos pálidos;

y luego permitir el paso oscuro
de fieros nubarrones por su rostro,
y ocultarlo a la tierra abandonada
huyendo hacia occidente sin ventura.

Así brilló mi sol, un día, el alba,
sobre mi frente, con triunfal belleza;
una hora no más lo he poseído
y hoy me lo esconden las aéreas nubes.

No desdeñes mi amor: si el sol del cielo
se eclipsa, han de velarse los del mundo.


***