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domingo, 31 de marzo de 2013

Jorge Guillén- Los nombres (Cántico)


LOS NOMBRES
                                             Albor. El horizonte
                                             Entreabre sus pestañas
                                             Y empieza a ver. ¿Qué? Nombres.
                                             Están sobre la pátina


                                             De las cosas. La rosa

                                             Se llama todavía
                                             Hoy rosa, y la mermoria
                                             De su tránsito, prisa,
                                                                                         
                                             Prisa de vivir más.
                                             A largo amor nos alce
                                             Esa pujanza agraz
                                             Del instante, tan ágil


                                            Que en llegando a su meta

                                            Corre a imponer Después.
                                            Alerta, alerta, alerta,
                                            Yo seré, yo seré.


                                            ¿Y las Rosas? Pestañas

                                            Cerradas: horizonte
                                            Final. ¿Acaso nada?
                                            Pero quedan los nombres.
                                                      ..... ..... .....
                                           Los Nombres (de su libro Cántico)


                                                           Adriana Alba

Una belleza, me encantó Guillén
Te dejo un regalito
.......
Perfección
Queda curvo el firmamento
compacto azul, sobre el día
Es el  redondamiento
del esplendor: mediodía.
Todo es cúpula. Reposa
Central sin querer, la rosa,
A un sol en cenit sujeta.
Y tanto se da el presente
Que el pie caminante siente
La integridad del planeta.
                              Jorge Guillén                              
         
                                               

lunes, 18 de marzo de 2013

Rainer María Rilke. Sexta Elegía. Elegías de Duino.

                        Fuente de vida -detalle-. Obra de Mateo Santamarta
                                                                         
 SEXTA ELEGÍA
                                               
HIGUERA, hace ya mucho que percibo tu significación,
cómo saltas casi enteramente el florecer,
y dentro en el fruto resuelto a tiempo preciso
acucias, recatada, tu propio secreto.
Como el caño del surtidor tu curvado ramaje impulsa
hacia arriba y hacia abajo la savia, y brinca de su sueño,
casi dormida, en la dicha de su plenitud más dulce.
Mira: semejante al dios en el cisne
                                                              ...Pero nosotros nos demoramos,
ay, ciframos nuestra gloria en florecer y traicionados, penetramos
en el meollo tardío de nuestro fruto final.
A pocos les asciende tan fuerte el impulso de la acción
para instarse y arder con el corazón rebosante,
cuando la seducción del florecer, como la brisa suave de la noche,
les toca la juventud de la boca, les toca los párpados:
a los héroes quizá, y a los tempranamente predestinados al más allá,
a quienes la muerte, jardinera solícita, dobla de otro modo las venas.

Éstos se precipitan allí: se adelantan a su propia sonrisa,
como las cuadrigas en los apacibles
bajo-relieves de Karnak al rey victorioso.

Maravillosamente próximo está el héroe a los muertos jóvenes. Durar
no le importa. Su aparecer es ya existir; con firmeza
se toma a sí mismo y entra en la constelación cambiante
de su continuo peligro. Allí pocos podrían encontrarle. Pero
el destino que sombrío nos silencia, entusiasmado de pronto,
canta al héroe en la tempestad de su mundo tumultuoso.
Más yo no oigo a nadie como a él. De súbito me atraviesa
en una corriente de aire el sonido apagado de su canto.

Entonces, ¡cómo quisiera guardarme de la nostalgia: Oh, si fuera,
si fuera yo un niño, si me fuera permitido volver a ser y me sentara
apoyado en unos brazos futuros, y leyera lo que se cuenta de Sansón,
cómo su madre, primero infecunda, parió luego todo!
¿No era ya un héroe en ti, oh madre, no comenzó
allí ya, en ti, su dominadora elección?
Millares se gestaban en tu seno y pugnaban por ser él;
pero mira: el apresaba y soltaba, elegía y podía.
Y cuando derribó las columnas, fue porque irrumpía
del mundo de tu cuerpo en el mundo más angosto, donde
no dejaba de elegir y de poder. ¡Oh madres de héroes! ¡Origen
de ríos impetuosos! Vosotras, abismos, en los que,
desde el borde altísimo del corazón, sollozando
se precipitan ya las muchachas, víctimas destinadas al hijo.
Porque el héroe pasó, cual tempestad, sin detenerse en las paradas de amor,
cada una te transportaba más alto, cada latido de un corazón que por él palpitó;
mas, enmudecidas las sonrisas, el héroe estaba ya lejos, era otro.
Rainer María Rilke.
Copiado de la excelente versión al castellano de Jaime Ferrero Alemparte para la  colección Austral de Espasa Calpe ( cuarta edición)
Actualmente hay un Nueva Antología, revisada y ampliada, en la misma colección que también poseo.
He preferido transcribir ésta que tengo desde hace muchos años y la que estoy más acostumbrado.

domingo, 17 de febrero de 2013

Elvira Daudet: "El vellocino de oro", "Regreso" (CUADERNO DEL DELIRIO)


EL VELLOCINO DE ORO



Yo sé, siempre lo supe, que tú también me amaste;

lo gritaban tus ojos deslumbrados
por la luz que emanaba de mi cuerpo de niña

en su primer desnudo.

Tus labios se negaban a decirlo,
y sin embargo
"amor, amor"; musitaba tu boca
bebiéndome el aliento.
Tus caníbales dientes repetían:
"amor,amor"; mientras me devoraban.

Amabas mi inocencia sorprendida,
el temblor de mi carne de rosa encendida
que abriste dulcemente con tus labios,
y algunos brillos de mi inteligencia.

Cuando le puse el punto final a nuestra historia,
porque ya no era nuestra solamente
-había entre los dos una montaña
de ramas de canela como sexos,
y el canto de mujeres no amadas todavía
que en las cercanías del sueño oyen los hombres-,
sé que echabas de menos mi ternura.
Y que fuiste sincero cuantas veces pediste
que te abriera las puerta, llorando como un niño,
siempre que permitiera que salieras
a buscar el vellocino de oro cada noche.

Elvira Daudet: "El vellocino de oro" (CUADERNOS DEL DELIRIO)
INTRANAVEGANTES- EdicionesEvohé-



REGRESO


Vuelvo. He conseguido salir del agujero

que un día me engulló siendo muchacha.
La luz de la mañana me acaricia
como la tibia seda de unos brazos de madre.
Es cierto que entre tanto ha pasado la vida,
los amigos han muerto o no me reconocen.
¿Dónde están -se preguntan- sus ojos abismales
que asustaban de bellos y profundos,
la orgullosa mirada que exigía
el legado de los dioses? Ay, la felicidad.
¿Dónde se fue la flor de sus mejillas
y su cuerpo moldeado por el viento?

No me atrevo a decirles
que han pasado los años para todos
y tampoco son ellos lo que eran.
Sus fértiles cerebros,
donde ayer bailaban jubilosas las ideas,
son urnas de cenizas
donde la vida ardida pasa, melancólica,
su película de espectros.
La víbora salaz, antes guerrera,
inofensiva
se esconde arrugadita bajo un faldón de grasa.
El rojo corazón es hueso negro.

¿Podría confiarles que vuelvo de una guerra,
en las negras cloacas de mi alma,
con el saurio implacable que me habita
y se bebió goloso el dulce plasma
dejándome vacía como un traje?
Que quemé los candiles de los ojos
luchando con las sombras como un ciego.
Mi corazón alimentó alimañas,
mi cuerpo fue bocado de las ratas
de la traición, la rabia, el desamor.
¿Les entristecerían mis delirios
o me oirían lejanos,
desde la indiferencia de la muerte?

Como una pobre bestia que no puede quejarse
doy otra vuelta a la triste noria
y pido una sonrisa de limosna
que me alimente el día de esperanza.

Regresar del infierno es un viaje muy largo,
y no sé, al encontraros, si valía la pena.

Elvira Daudet  (CUADERNO DEL DELIRIO) INTRANAVEGANTES (EdicionesEvohé)


http://youtu.be/KV6vyqQ2xaw
Blogger Adriana Alba dijo...Hola Mateo, gracias por traernos a Elvira, prolìfica escritora, gracias por las pinturas siempre tan oportunas y bellas, gracias por tu visita y comentario enriquecedor.
Te dejo un abrazo grande y un poema de la Daudet que me encanta:


Rosa de Nieve




Como lagos del Norte en el verano

son sus ojos de dulcísima Ofelia,
puras gemas de azul desmesurado,
deslumbrantes faros de inteligencia.
Bandera clandestina, su salvaje
melena de walkyria ondea al viento,
panal de miel colmado, pide guerra
y designa al que debe morir en el abrazo.




Esta bella medusa, cuyo coraje asusta

pues parece que va a comerse el mundo,
vive en una montaña retirada,
leyendo y podando palabras como rosas.




Pero lo más hermoso no se halla

en las piedras preciosas de sus ojos,
los rizados helechos que coronan su frente,
tampoco en su bondad con los poetas.
Lo más hermoso es que cultiva un sueño:
una rosa de nieve llamada poesía,
a la que se ha entregado, a tumba abierta,
esta valiente mensajera de luz.




Vestal del dios tristeza, a Paloma

la salvará su amor por la belleza,
las palabras de arcángel que ha dejado grabadas
en las tablas de cuarzo del mañana.
20 de febrero de 2013 19:45



Unas notas o una crítica de Isolda Wagner.


Nació en Cuenca. Periodista; trabajó en los diarios Informaciones, Pueblo, ABC, El Independiente y colaboró en algunos internacionales como St Galler Tagblatt, realizando numerosos reportajes y entrevistas a los personajes más relevantes de la cultura y la política. En TVE, donde escribió, dirigió y presentó la serie "Está llegando la mujer". Es autora de los siguiente libros: El primer mensaje, Crónicas de una tristeza (premio González de Lama, otorgado por un jurado compuesto por Dámaso Alonso, Luis Rosales, Emilio Alarcos, Gamallo Fierros y Antonio Gamoneda)España de costa a costa (premio Costa del Sol) Los empresarios, El don desapacible, Terrenal y marina, Orestes murió en la Habana, La Gioconda llora de madrugada y la aún inédita, El nombre del padre.





Blogger Ana dijo...
Hola Mateo! No sé que pasó con el comentario que te dejé la semana pasada, pero se ve que no se llegó a ingresar. Te decía que es una alegría siempre para mi visitarte y descubrir nuevos artistas gracias a vos. Esta vez Elvira Daudet, me ha gustado mucho lo que leí de ella en la red.
Te dejo un poema que seleccioné:

NO ME PREGUNTES
Nunca sabré quien fui,
porque anduve perdida muchos años
persiguiendo tu sombra indescifrable
en noches pavorosas de negrura,
sin luna, farolas ni luciérnagas.

Despertaba a la orilla de mañanas
cada vez más remotas,
escasas y con la luz trufada de la tarde,
y me ponía en pie, pese al cansancio,
e iba tras la silvestre música de tu nombre.

Aferrada al ansia de encontrarte,
para andar más ligera me quité los zapatos,
me desvestí las ropas que acortaban mis pasos,
vacié los huesos de la médula
y me olvidé la vida en cualquier parte.


Es terrible olvidarse la vida por aferrarse vaya a saber a qué cosas. Podemos quebrarnos para siempre. Hay que cuidar esos huesos, nuestra esencia.


Un abrazo, amigo mío!!
5 de marzo de 2013 21:15
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domingo, 27 de enero de 2013

Paisaje de los años oscuros- Paisaje para el final de los tiempos






Y el amor había desaparecido.

Los hombres caminaban con la mirada baja
sobre los escombros dorados.

En el horizonte no había nada.

mateosantamarta




PAISAJE DE LOS AÑOS OSCUROS

técnicas mx/papel, 2019-13,

domingo, 13 de enero de 2013

Hay tiempos oscuros- Autorretrato de los tiempos oscuros.

Autorretrato de los tiempos obscuros, técn-mx/papel, 2009-12, detalle

Hay tiempos oscuros:

la noche está dentro

y fuera no hay luna.

Me miro al espejo 

y veo unas sombras

soy yo 

eso es todo.



mateosantamarta 2013













 Adriana Alba dijo...
Blogger
Te regalo un poema:


No hagas nada para impresionar

tú que vienes de Dios

sólo tienes que ser tú mismo

para completar tu destino

como un niño en un jardín

es feliz mirando el vuelo
de una solitaria almirante roja
o a un pinzón en una rama
cantando su bienvenida al día
la luz y el calor y las nubes
en lo alto a su antojo

Carreteras hacia el Reino, Dermot O'Brien

Pronto volverà a brillar el sol.
Besos querido amigo Mateo.





14 de enero de 2013 03:37
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sábado, 22 de diciembre de 2012

Poesía clásica china, LI SHANGYIN, Las flores caídas


LAS FLORES CAÍDAS

Se han marchado los huéspedes
de mi alto pabellón,
y en mi jardín pequeño,
miríada de pétalos
revolotean.
Cubren la sinuosa senda,
o se alejan escoltando
los rayos que el sol retira.
Triste, me duele barrerlas.

¡Oh primavera, mi amiga!
Mi corazón está siempre contigo.
¿No podrás quedarte unos días más?
Pero, sin oírme, me dejas sólo
con mi túnica mojada de lágrimas.
LI SHANGYIN (813-858)

Traducción de Guojian Chen (Cátedra)





lunes, 26 de noviembre de 2012

El final del Estado de Derecho y de las libertades en España.



Hola a todos,
Quería comentaros lo que nos pasó ayer domingo a mi familia (mi mujer, mi chiquitillo de dos años y medio y yo) cuando íbamos a la manifestación en Madrid en defensa de la sanidad pública. Bajábamos por la calle del Prado –una inocua banderita de “No a los recortes” ondeando en el carrito- y a la altura de la plaza del Congreso se nos acercó un policía nacional que de muy malas maneras nos exigió que nos identificáramos. Ante nuestras reiteradas preguntas de si estábamos cometiendo alguna ilegalidad, su única respuesta fue un chulesco “yo soy policía y puedo identificar a quien quiera”. Nos cogió los carnets de identidad y registró nuestros datos… Después nos dijo que tenían orden de identificar a los manifestantes que pasaran por la calle. No sabemos qué ocurrirá con esos datos, si nos multarán o pasaremos a un listado de “ciudadanos activistas”. Una chica protestó y tomó algunas fotos que os envío. Le agradecemos su actitud y creo que deberíamos imitarla cuando nos encontremos con situaciones similares.
Una cosa es clara, lo que buscan con este tipo de actuaciones anticonstitucionales es atemorizarnos, y que ni siquiera llevemos a cabo el mínimo gesto democrático que es salir a la calle para manifestarnos y visibilizar la protesta contra la destrucción de nuestros derechos y de nuestra dignidad. Pero asimismo el episodio muestra otra cosa: que si lo quieren prohibir es porque ese gesto de libertad –mínimo- todavía resulta eficaz. Os animamos pues a ejercerlo.
Sabemos que esto es una anécdota frente a otros tipos de violencia, pero creemos que dado el absurdo de la situación –identificar a una familia con niño por llevar una bandera contra los recortes- es también muy simbólica de que estamos traspasando, ya definitivamente, un umbral: bienvenidos al estado totalitario.
Un abrazo,

domingo, 18 de noviembre de 2012

Joan Margarit (Edad Roja) -Arvo Part, Alina



No vuelven las mujeres con las cuales


cambiabas años de tu soledad

por un fugaz momento de ternura.

Tan ardiente es la vida en el otoño,

que en las horas de angustia no podrás

amar ni a la mujer que ya has perdido.

- Joan Margarit, "Edad roja"

Arvo Pärt, Fur Alina


Edad roja -JOAN MARGARIT


                                                                        A Àlex Susanna




Tanto tiempo has tardado en aprender

que llegas tarde al gran amor:

Que nunca habrás vivido una edad de oro.

Las rosas de Ronsard

nunca serán perfume en tu mirada,
ningún otoño habrá de deshojar,
en los brazos de nadie, lentos pétalos.
Con el olvido tapas los espejos
igual que acostumbraban en las casas
donde había un difunto.
No vuelven las mujeres con las cuales
cambiabas años de tu soledad
por un fugaz momento de ternura.
Tan ardiente es la vida en el otoño,
que en las horas de angustia no podrás
amar ni a la mujer que ya has perdido.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Poemas para Itxaso -La última amada ya se acerca-

Hay estatuas de hielo en mi recuerdo, técnica mixta sobre papel, 50x65, 1989.
Una mariposa que habita una borrasca, aguatinta y punta seca sobre zinc, 2003; mancha 29x24.5; papel johannot de 280 gr. 56,5x38.

La última amada ya se acerca
La fiel
             la apacible
                                la que a todos
nos es dada de modo inexorable
ella viene ya rozándome los labios

Antes vino una sonrisa tierna y leve
Ha sido                  para mi dulce promesa
              y aún lo es...
Dónde están hoy tus ojos
                                           amor mío
Tú te fuiste con mi aliento
                                            con mi alma

Como estatua de hielo me he quedado
Aún me dicen las cartas que eres mía
Hoy yo quiero
                        Señor
                                   ser nuevo Adán
haz en ella
                  para mí
                                 de nuevo a Eva

Que surja nueva y limpia
                                          de nosotros
una raza que habite esta tierra
Enséñame a amarla
                             
                                    Dios mío

Hace tiempo una promesa me fue hecha
Oh Señora                        yo te pido
                   Ya es tiempo
de que en ella se me cumpla ese prodigio

mateo santamarta
Gentileza de  Adriana Alba