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lunes, 4 de marzo de 2019

Donde habite el olvido estarán Bécquer y Cernuda?

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero 
de los senderos busca; 
las huellas de unos pies ensangrentados 
sobre la roca dura; 
los despojos de un alma hecha jirones 
en las zarzas agudas, 
te dirán el camino 
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste 
de los páramos cruza, 
valle de eternas nieves y de eternas 
melancólicas brumas; 
en donde esté una piedra solitaria 
sin inscripción alguna, 
donde habite el olvido, 
allí estará mi tumba.

Gustavo Adolfo Bécquer > Rima LXVI
Y sigue Luis Cernuda:
Donde habite el olvido, 
En los vastos jardines sin aurora; 
Donde yo sólo sea 
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje 
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible, 
No esconda como acero 
En mi pecho su ala, 
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, 
Sometiendo a otra vida su vida, 
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres, 
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; 
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, 
Disuelto en niebla, ausencia, 
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos; 
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda > Donde habite el olvido.

jueves, 28 de febrero de 2019

Miguel Hernández > Andaluces de Jaén

Andaluces de Jaén, 
aceituneros altivos, 
decidme en el alma: ¿quién, 
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada, 
ni el dinero, ni el señor, 
sino la tierra callada, 
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura 
y a los planetas unidos, 
los tres dieron la hermosura 
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano, 
dijeron al pie del viento. 
Y el olivo alzó una mano 
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén, 
aceituneros altivos, 
decidme en el alma: ¿quién 
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida, 
no la del explotador 
que se enriqueció en la herida 
generosa del sudor.

No la del terrateniente 
que os sepultó en la pobreza, 
que os pisoteó la frente, 
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán 
consagró al centro del día 
eran principio de un pan 
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna, 
los pies y las manos presos, 
sol a sol y luna a luna, 
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén, 
aceituneros altivos, 
pregunta mi alma: ¿de quién, 
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava 
sobre tus piedras lunares, 
no vayas a ser esclava 
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad 
del aceite y sus aromas, 
indican tu libertad 
la libertad de tus lomas.

(Miguel Hernández, 1937)

viernes, 25 de enero de 2019

(Federico García Lorca - Sonetos del amor oscuro- Soneto de la dulce queja)

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas, y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío.


No me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.

(Federico García  Lorca - Sonetos del amor oscuro- Soneto de la dulce queja)

martes, 8 de enero de 2019

Gabriel Celaya > La poesía es un arma cargada de futuro.

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente 
los vertiginosos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, axfisiados,
piden ser, piden ritmo
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.


Antología Cátedra de la poesía de las Lenguas Hispánicas.
Selección e introducción de Francisco Ruiz Casanova.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Salmo de David (23) - Canto al Divino Pastor

1 El señor es mi pastor, nada me falta.
2 En verdes praderas me hace reposar,
me conduce hacia las aguas del remanso
3 y conforta mi alma;
me guía por los senderos de justicia,
por amor a su nombre;
4 aunque vaya por un valle tenebroso,
no tengo miedo a nada,
porque tú estás conmigo,
tu voz y tu cayado me sostienen. 
5 Me preparas una mesa
ante mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y me llenas la copa a rebosar.
6 Lealtad y dicha me acompañan
todos los días de mi vida;
habitaré en la casa del Señor
por siempre jamás.

Salmo de David (23) - Canto al Divino Pastor



viernes, 28 de septiembre de 2018

Luis Miguel Rabanal: dos poemas.

Luis Miguel Rabanal.

Poeta sólido, comprometido con la vida en toda su plenitud, republicano declarado. Su lenguaje es aparentemente sencillo y esencial pero está en realidad abierto a dimensiones que desconocemos la mayoría de los mortales. Prometeo moderno, ha sabido resistir las acometidas del águila terrible y romper las cadenas con las que el altivo dios le ató.
Le debemos una entrada más sólida pero confesamos no estar preparados aún para ello. 
Añado a estas palabras el testimonio de la consideración, el respeto, la admiración y el cariño que la poeta Elvira Daudet le profesaba -hace poco dejo el mundo de las  apariencias-.

***

SE BORRA CON EL TIEMPO

En Olleir soñabas con el mar
y te perdías en las urces
creyéndote incansable.
De ardua materia se forman los sueños.
Eras más joven,
casi un niño que sufre el encono
de los otros y prohibía
la soledad, tan brusca ella y encomiable.
Con la memoria de abuelos
que se han ido y pecados a solas, hoy
escribes un poema a la deriva
de aquel engaño hermoso.
No es perecedero cuanto olvidaste.
Sabes que allí permanece
un renglón largo largo largo de tu vida
entrecortado, quizá, por unas gotas
de lluvia y tristeza.

...

COMO UN SUEÑO

Nada te haría más feliz.
Los arroyos que la nieve
olvidaba a las puertas de la casa,
tu hermano muy enfermo y el vino
quemado de la escuela,
el buen tiempo por fin
en la sonrisa de las niñas
que tanto acariciaba.
Nada te haría más feliz
que recordarlo sin memoria,
como un sueño,
sin luz y sin palabras.


***

Robé texto y foto sin permiso sabiendo de su generosidad.



martes, 14 de agosto de 2018

Cézanne: la otra vía de la gran pintura francesa.


Blanco preferido de las críticas más hirientes de la mayoría de los que escribían sobre arte en ese momento (aunque también hubo quienes vieron muy pronto en él su dimensión colosal), supo mantenerse firme en su camino abriendo paso a una nueva estructura de la pintura muy lejos de la tendencia mayoritaria en su momento.

***
No hay que pintar lo que uno cree ver, sino lo que ve. Al principio se nos pone carne de gallina, pero así lo quiere nuestro oficio...En la Ecole des Beaux-Arts le enseñan a usted las leyes de la perspectiva, pero nunca han considerado allí que la profundidad se produce con la superposición de planos verticales y horizontales, y eso es precisamente la perspectiva. Yo lo he descubierto tras largos esfuerzos, y he pintado en planos, ya que nada existe que yo no vea y pinte después.
...
Intento reproducir la perspectiva solamente mediante el color. Por eso avanzo tan lentamente, ya que la naturaleza se me presenta muy compleja, y hay que aprender constantemente. Hay que ver con toda exactitud el objeto, asimilarlo en toda su verdadera dimensión, y expresarlo con claridad y decisión.
...
Citas recogidas por Ulrike Becks-Malorny en "Cézanne" editado Por Taschen.


jueves, 12 de julio de 2018

Marisa Peña y el hilo de la memoria.

Lección de memoria (pintura de Mateo Santamarta, detalle)


LA VOZ HEREDADA.
( A mi abuelo, con la voz heredada que le debo.)
¿Cómo no imaginarte en las batallas
que me ofrece, día a día, la tristeza?
¿Y cómo no pensarte en las derrotas,
en las profundas fosas olvidadas
entre amargos barrotes
de una cárcel infame,
injusta, innecesaria?
( tapias de silencio,
muros de agonías,
voces acalladas…)
¿Cómo no hacer memoria para no hacer olvido?
¿Cómo no presentirte en tus ausencias,
en todo lo que no viví contigo,
en la mano que no pude estrecharte,
en las caricias que nos arrebataron?
¿Cómo no hacer memoria,
cómo no presentirte, pensarte, imaginarte
en las noches gastadas
de la vida imperfecta, inacabada,
que vivimos sin ti?
Y la voz que te debo
desde aquí te recuerda
con la ventana abierta
y la sonrisa puesta;
porque la vida sigue,
y siempre, aunque nos pese,
tiene que haber un tiempo
que invoque la esperanza arrebatada.
Marisa Peña. El hilo de la memoria.Unaria ediciones. 2014.

***

Mientras me quede voz
hablaré de los muertos
tan quietos, tan callados,
tan molestos.

Mientras me quede voz
hablaré de sus sueños,
de todas las traiciones,
de todos los silencios,
de los huesos sin nombre
esperando el regreso,
de su entrega absoluta,
de su dolor de invierno.

Mientras me quede voz
no han de callar mis muertos.

Marisa Peña.

***
Las manos de mi bella miliciana
doblan paquetes grises con tabaco,
lápices y cuartillas,
para mi abuelo preso.
Hay lágrimas amargas 
en cada pliegue triste y desigual.
Churretones de rabia y sufrimiento
decoloran el nudo del paquete.
Las manos de mi bella miliciana
tiemblan en la penumbra de un cuarto solitario.
Es muy largo el invierno
de los republicanos...
Y décadas le faltan 
para siquiera intuir la primavera.
Marisa Peña, Mi bella miliciana.

Cezanne : humilde y colosal

Madame Cezanne en un sillón rojo (Hortense)

Consciente y consecuente como ningún otro artista de sus objetivos en pintura no alcanzará el reconocimiento total hasta el final de sus días. 
Blanco preferido de la crítica más vulgar y socarrona soportó con humildad y coraje el menosprecio y los insultos. Incluso algún importante amigo de juventud llegó a dudar de su capacidad para desarrollar e imponer su visión pictórica que sería luego punto de referencia obligada para los que vinieron detrás.

Comienzo a sentirme superior a los que me rodean y usted ya sabe que he llegado a esa buena opinión sobre mí sólo después de madura reflexión. Tengo que seguir trabajando siempre, aunque no para llegar a esa trillada perfección que provoca la admiración de los tontos. Para esa forma de pintar que generalmente tanto se aprecia basta con los conocimientos de un obrero. Los cuadros pintados de esa forma son todos faltos de arte y vulgares. Para resarcirme sólo puedo aspirar a la satisfacción de comunicar verdades y sabiduría más sublimes. Y créame que llegará la hora en que uno logrará imponerse y después uno tendrá admiradores mucho más fervientes y convencidos que aquellos que se dejan adular sólo por la apariencias externas.

domingo, 10 de junio de 2018

María Zambrano > Claros del bosque (II)

Dibujo de Inés González 

(...) Si se las invoca llegan en enjambre, oscuras. Y vale más dejarlas partir antes de que penetren en la garganta, y algunas en el pecho. Vale más quedarse sin palabras, como al inocente también le sucede cuando le acusan.
Cuando de pensamiento se trata, ellas, las palabras hacedoras de orden y verdad, pueden estar ahí, casi a la vista, como un rebaño o hato de mansas ovejas, dóciles, mudas. Y hay que enmudecer entonces como ellas, respirando algo de su aliento, si lo han dejado al irse.
Y volver el pensamiento a aquellos lugares donde ellas, estas razones de verdad, entraron para quedarse en "orden y conexión" sin apenas decir palabra, borrando el usual decir, rescatando a la verdad de la muchedumbre de las razones.

María Zambrano > Claros del bosque > Las palabras > Antes de que se profiriesen las palabras.

AL MODO de la semilla se esconde la palabra. Como una raíz cuando germina que, todo lo más, alza la tierra levemente, mas revelándola como corteza. La raíz escondida, y aun la semilla perdida, hacen sentir lo que las cubre como una corteza que ha de ser atravesada. Y hay así en estos campos una pulsación de vida, una onda que avisa y una cierta amenaza de que algo, o alguien, está al venir.
No podrá entender que algo así suceda con la palabra sino aquel que haya padecido en un modo indecible el haber sido dejado por ella, sin que sea necesario que una tal situación llegue a la privación. Es la palabra interior, rara vez pronunciada, la que no nace con el destino de ser dicha y se queda así, lejos, remota, como si nunca fuese a volver (...)

María Zambrano > Claros del bosque > Las palabras > El anuncio.

SE OÍA, ¿se hubiera oído la guitarra si su sonar no abriera desde el primer instante el modo justo de escuchar? Era su primera virtud indiscernible de momento. Los preocupados de pedagogía quizá hayan caído en la cuenta de que es la Música la que enseña sin palabras el justo modo de escuchar. Y de que cuando de palabra se trata, sucede así igualmente, que es la música, que puede ser un modo de silencio, la que sostiene la palabra en su medio y en su modo justo, ni más alta ni más baja -siempre preferible un poco más baja-. Porque la música es, desde un principio, lo que se oye, lo que se ha de oír, y sin ella, la palabra sola, decae adensándose, camino de hacerse piedra, o asciende volatizándose, defraudando (...)

María Zambrano > Claros del bosque > Las palabras > El concierto.
(Para el maestro Andrés Segovia)

La soledad, aquella más pura no tocada por el afán de independencia ni por el sentimiento de encontrarse aislado, la soledad aceptada en el abandono, recibe el don de la mirada remota que la sostiene. Es dudoso que exista en el hombre una soledad total, ésa que algunos filósofos y poetas suponen vaya a ser la soledad del que muere. Y en ese caso diríamos ¿por qué no del que nace? Y si se siente la esperanza del resucitar, ¿por qué no la del resucitado? Mientras que el sentir originario que brota desde más allá de las situaciones y de los sucesos que las circundan, el sentir irreductible de la criatura llamada hombre, testimonia de lo imposible de la soledad radical. Y la huida de la soledad pura testimonia a su vez de esa especie de incondicionada presencia, de esa compañía indescifrable. (...)

María Zambrano > Claros del bosque > La entrega indescifrable > La mirada remota.
(Editorial Seix Barral - Biblioteca de bolsillo)












lunes, 4 de junio de 2018

María Zambrano > Claros del bosque (I)

María Zambrano en distintos momentos de su vida.

(...) "el hombre es el ser que padece su propia transcendencia" en un incesante proceso de unificación entre pasividad y conocimiento, entre ser y vida. Vida verdadera, sorprendida tan sólo en algunos claros que se abren en la espesura inicial entre cielo y tierra. Y en el remoto horizonte donde cielo y tierra, ser y vida, vida y muerte se anega (...)

(María Zambrano habla sobre su libro "Claros del bosque")

El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar; desde la linde se le mira y el aparecer de algunas huellas de animales no ayuda a dar ese paso. Es otro reino que un alma habita y guarda. Algún pájaro avisa y llama a ir hasta donde vaya marcando su voz. Y se le obedece; luego no se encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese solo instante y que nunca más se dará así. No hay que buscarlo. No hay que buscar. Es la lección inmediata de los claros del bosque: no hay que ir a buscarlos, ni tampoco a buscar nada de ellos. Nada determinado, prefigurado, consabido. Y la analogía del claro con el templo puede desviar la atención (...)

María Zambrano > Claros del bosque > Claros del bosque

Casa de la vida y cauce, es difícil que el corazón encuentre su propia realidad, que se sienta a sí mismo en pureza y unidad.
Lo que quiere decir, sin reflejarse, sin mirarse, fuera de sí, viéndose en algún espejo que le dé su imagen, sin ansia alguna tampoco de ser mirado por alguien que sea su igual, que le devuelva una imagen que anexionarse. Y sin buscar complemento ni anejo alguno; en soledad

Hay un género de soledad que comienza por ser no un aislamiento, sino un haberse desposeído de toda propiedad. Un quedarse a solas, más que por no tener compañía, por haberse extinguido ese sentido de lo propio, por haberse abolido la ley de la apropiación. Y con ella la colonización que obliga a salirse de sí mismo continuamente , a cuidar de lo otro sabiéndolo "otro", o en otro, para que le pertenezca (...) 


(...) Pues que en lo humano, ningún movimiento, aunque sea del corazón, aparece libre de intención, sino en instantes privilegiados. Y en la intención hay como una proposición de sí mismo, un proponerse ser algo o alguien. La falta de inocencia es aquí donde mayormente se hace sentir, en estos movimientos del ser anteriores a toda moral.
Y así, reposar en sí mismo, el corazón no puede sino en raros momentos de ventura, respirar en el silencio de su ser. Más ¿tiene acaso ser suficiente para hacerlo? Sólo mientras en silencio está en sí mismo, sin pretensión alguna, sin intención (...)

(...) Y así cuando en un instante se quede del todo quieto se abrirá al par, dándose entero. Es lo que sueña. Como todo lo encerrado, sueña el corazón con escaparse, como todo lo encadenado, desprenderse, aún a costa de desgarrarse. Como todo aquello que contiene algo precioso, con derramarlo de una vez. Mientras se sueña así el corazón se reitera y la violencia  entonces es su cadena, que más pasivo que nunca arrastra.. Va ciego, él que es lo único que puede llevar la luz hacia abajo, a los inferos del ser. No podrá ser libre sin conocerse(...)

María Zambrano > Claros del bosque > La metáfora del corazón.
(Editorial Seix Barral - Biblioteca de bolsillo)

Más de María Zambrano: María Zambrano (fragmentos II)








viernes, 4 de mayo de 2018

La imagen sublevada. Cine anónimo y colectivo en Mayo del 68.

Museo Reina Sofía de Madrid. 3 - 28 mayo 2018. 



Ciclo de proyecciones dedicado al cine anónimo y colectivo en Mayo del 68, que incluye los cinétracts o cinepanfletos (realizados por Chris Marker, Alain-Resnais o Jean-Luc Godard, bajo una política de anonimato) y una retrospectiva de los Grupos Medvedkin, formados por obreros cineastas. 

El ciclo ofrece una alternativa a esa generalizada visión dominante del 68 francés (reducida a cuestión generacional o cultural, expurgada de conflicto y política) que, como era de esperar, se ha reeditado en este 2018. 

Mostrar esa dimensión anónima y colectiva, la importancia del Mayo obrero y la ruptura de barreras sociales que se produjo en el acontecimiento, y que estas películas muestran con enorme potencia, plantea una perspectiva inédita en la conmemoración del 68. El ciclo incorpora también algunos cinepanfletos actuales, de Jean-Marie Straub y Sylvain George, dedicados a las luchas de los sans papiers o a la Nuit debout.

Comisario: David Cortés Santamarta

Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini. Auditorio. Entrada gratuita hasta completar aforo.

Información y programa: http://www.museoreinasofia.es/actividades/imagen-sublevada

viernes, 30 de marzo de 2018

Ángel González > Fragmentos.



FRAGMENTOS

I

Te tocó un tiempo amargo.
Pasó el tiempo.
pero la huella de sus manos sucias
permanece en tu frente
grasa
          espesa
                       de amor,
incorruptible al odio.

II

Jugabas entre muerte.
Creías que los muertos
eran objetos rotos
que alguien había tirado en las aceras.
Eras la vida pura
que lo ignoraba todo.
Un aire helado, a veces
-como un suspiro yerto,
como una leve gasa hecha de hilos de frío-
te acariciaba el rostro.
No sabías que era,
invisible y tan próxima,
la mano de ella la que lo movía.

III

Lo supiste muy pronto.
                                     Desde entonces
ya nunca dejarías
de verla,
               acechándote siempre
entre dos sombras,
delatada
por la luz corrosiva
de los amaneceres imprevistos,
mal oculta en los pliegues de las tardes de Invierno
cuando el día se acaba sin que llegue la noche
y hay un tiempo de nadie, un vacío creciente
-bajorrelieve en polvo de un volumen de viento-
que pretende atraparte en sus bóvedas sucias.

IV

Tal vez por eso, todavía,
como un felino hambriento que disputa 
su presa a los caimanes,
persigues ferozmente,
entre el asco y el miedo,
a la alegría.
Depredador de instantes,
ya para siempre es tuya:
goza al fin plenamente,
sus restos degradados, 
su tristeza.

Ángel González > Antología > Fragmentos.
(Colección Visor de Poesía)

sábado, 10 de marzo de 2018

León Felipe > Tres poemas.



Así es mi vida
piedra, 
como tú. Como tú, 
piedra pequeña; 
como tú, 
piedra ligera; 
como tú, 
canto que ruedas 
por las calzadas 
y por las veredas; 
como tú, 
guijarro humilde de las carreteras; 
como tú, 
que en días de tormenta 
te hundes 
en el cieno de la tierra 
y luego 
centelleas 
bajo los cascos 
y bajo las ruedas; 
como tú, que no has servido 
para ser ni piedra 
de una lonja, 
ni piedra de una audiencia, 
ni piedra de un palacio, 
ni piedra de una iglesia; 
como tú, 
piedra aventurera; 
como tú, 
que tal vez estás hecha 
sólo para una honda, 
piedra pequeña 
ligera...

***

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.

Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.

¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!

Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...

(León Felipe > Versos y oraciones de caminante > Como tú)

(León Felipe -ANTOLOGÍA POÉTICA. ALIANZA EDITORIAL)

Hay dos Españas: la del soldado y la del poeta. La de la espada fratricida y la de la canción vagabunda. Hay dos Españas y una sola canción. Y ésta es la canción del poeta vagabundo:

Franco, tuya es la hacienda,
la casa,
el caballo
y la pistola.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo...

Mas yo te dejo mudo...¡mudo!
y ¿cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?

Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas.