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sábado, 11 de noviembre de 2017

Federico García Lorca > Sonetos del amor oscuro > Soneto de la dulce queja.

Prodigio de pasión, de entusiasmo, de felicidad, de tormento, puro y ardiente monumento al amor, en que la primera materia es ya la carne, el corazón, el alma del poeta en trance de destrucción.

(Vicente Aleixandre)
***

Soneto de la dulce queja

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y  lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.
***

La frase que encabeza esta entrada y este soneto han sido tomados del libro: Federico García Lorca "Sonetos del amor oscuro. Poemas de amor y erotismo. Inéditos de madurez. 
(Ediciones Áltera. Prologo de Javier Ruiz Portella. Epílogo a los Sonetos de Jorge Guillén e ilustraciones de Josep Mª Subirachs.)



domingo, 15 de octubre de 2017

Joan Maragall > La vaca cega. (Con dos versiones: de Unamuno y de Corredor Mateos)



LA VACA CEGA

Topant de cap en una i altra soca,
avançant d'esma pel camí de l'aigua,
se'n ve la vaca tota sola. És cega.
D'un cop de roc llançat amb massa traça,
el vailet va buidar-li un ull, i en l'altre
se li ha posat un tel: la vaca és cega.
Ve a abeurar-se a la font com ans solia,
mes no amb el ferm posat d'altres vegades
ni amb ses companyes, no; ve tota sola.
Ses companyes, pels cingles, per les comes,
el silenci dels prats i en la ribera,
fan dringar l'esquellot, mentres pasturen
l'herba fresca a l'atzar... Ella cauria.
Topa de morro en l'esmolada pica
i recula afrontada... Però torna,
i baixa el cap a l'aigua, i beu calmosa.
Beu poc, sens gaire set. Després aixeca
al cel, enorme, l'embanyada testa
amb un gran gesto tràgic; parpelleja
damunt les mortes nines i se'n torna
orfe de llum sota del sol que crema,
vacil.lant pels camins inoblidables,
brandant llànguidament la llarga cua.

(Joan Maragall 1893)

***
Tropezando en los troncos de cabeza,
hacia el agua avanzando vagarosa, 
del todo sola va la vaca. Es ciega. 
De una pedrada harto certera un ojo 
le ha deshecho el boyero y en el otro 
se le ha puesto una tela. La vaca es ciega. 
Va a abrevarse a la fuente a que solía, 
mas no, cual otras veces, con firmeza, 
ni con sus compañeras, sino sola. 
Sus hermanas por lomas y encañadas, 
por silencio de prados y riberas, 
hacen sonar la esquila mientras pastan 
yerba fresca al azar. Ella caería. 
Topa de morro en la gastada pila, 
afrentada se arredra, pero torna, 
dobla la frente al agua y bebe en calma. 
Poco y casi sin sed; después levanta 
al cielo, enorme, la testuz cornuda 
con gesto de tragedia, parpadea 
sobre las muertas niñas, y se vuelve, 
bajo el ardiente sol, de lumbre huérfana, 
por sendas que no olvida, vacilando, 
blandiendo en languidez la larga cola. 

(Traducciòn de Miguel de Unamuno)
(De "Unamuno-Maragall, epistolario y escritos complementarios"; hora h, Seminario y Ediciones S.A.)

Tropezando con uno y otro tronco,

avanzando por hábito a la fuente,
viene la vaca solitaria. Es ciega.
De una pedrada demasiado diestra, 
un ojo le vació el zagal, y el otro
se le enteló. La vaca quedó ciega.
Viene a abrevar ahora como antes, 
sin el aire seguro de otras veces,
ni con sus compañeras: viene sola.
Ellas, por precipicios y cañadas,
por silenciosos prados y riberas,
hacen sonar la esquila mientras pacen
fresca hierba al azar...Ella caería.
Topa de morro en el pilón gastado;
retrocede asustada...Pero vuelve
e inclina la testuz. Bebe con calma,
poco, sin mucha sed. Después levanta
al cielo, enorme, la cabeza astada, 
con un trágico gesto. Parpadea
sobre muertas pupilas, y recorre,
huerfana de la luz de un sol que quema,
vacilando, la senda inolvidable,
mientras su larga cola mueve lánguidamente.

(Versión de José Corredor Mateos)
(De "Antología esencial de la poesía catalana contemporánea"; Colección Austral.

martes, 15 de agosto de 2017

Antonio Gamoneda > Arden las pérdidas > Ira > Cuatro poemas.

Amancio González. Hito de la memoria. Mármol. 308x171x103. Está ubicada en Carrocera, León, España.

En Arden las pérdidas -en "Ira", esa sección aún viva y dolorida de recuerdos de la guerra civil- se prefiere por el contrario un lenguaje basado en la elusión y en el impacto de imágenes truncadas e inconexas que dejan en el lector la sensación de estar ante un aguafuerte:

¿Quién viene 
dando gritos, anuncia
aquel verano, enciende
lámparas negras, silba
en la pureza azul de los cuchillos?

(Prólogo de Antología poética. Alianza Editorial. Tomás Sánchez Santiago.)

***

De las violentas humedades, de
los lugares donde se entrecruzan
residuos de tormentas y sollozos,
viene 
esta pena arterial, esta memoria
despedazada.
                               Aún enloquecen
aquellas madres en mis venas.

***

Vienen con lámparas, conducen
serpientes ciegas a
las arenas albarizas.

Hay un incendio de campanas. Se
oye gemir el acero
en la ciudad rodeada de llanto.

***

Vi los alambres y las cuerdas, vi
la semilla del metal y el soto
blanco de espinos y de luz. Con púrpura
se alimentaban los insectos.

***

Bajo la actividad de las hormigas
había párpados y había
agua mortal en las cunetas.

Aún en mi corazón 
hay hormigas.

***

Antonio Gamoneda > Arden las pérdidas. Tusquets editores: Nuevos textos sagrados.






domingo, 25 de junio de 2017

Francisco de Goya > Caprichos > 51 Se repulen.


51 Se repulen.
Francisco de Goya.
En esta ceremonia infernal, parece adivinarse que el cuidado de las uñas debe de estar en relación con la rapacidad. El manuscrito de la Biblioteca Nacional apunta claramente a los funcionarios ávidos: "Los empleados que roban al estado se ayudan y sostienen unos a otros. El Gefe de ellos levanta erguido su cuello, y lo hace sombra con sus alas monstruosas". Es curioso, una vez más, que en el dibujo preparatorio, la figura de la derecha, desnuda en el grabado, lleve hábito monacal.

El texto es del catálogo editado por la Fundación Juan March
Goya
Caprichos - Desastres -Tauromaquia - Disparates.


domingo, 11 de junio de 2017

Antonio Gamoneda > Libro del frío (III).

Entra otra vez en las alcobas blancas.
Grandes son las jarras de la tristeza en las manos mortales.
Entra otra vez en las alcobas blancas.

...

Eres como la flor de los agonizantes
que es invisible mas su aroma entra
en la sombra nasal y es la delicia,
todo en la vida, durante algún tiempo.

...

(Libro del frío > Pavana impura)

...

Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el silencio de la últimas ramas.

Esto era el destino:

Llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.

...

(Libro del frío > Sábado)

***

Amé las desapariciones y ahora el último rostro ha salido de mí.

He atravesado las cortinas blancas:
  
     ya sólo hay luz dentro de mis ojos. 

...

(Libro del frío > Frío de límites)    

Antonio Gamoneda > Libro del frío
Editorial Siruela.

Puedes ver también otras entradas sobre Libro del frío: 


sábado, 27 de mayo de 2017

Federico García Lorca > Poeta en Nueva York - Versos sueltos II

Mateo Santamarta > Elegía por New York

Sin encontrarse.
Viajero por su propio torso blanco.
Así iba el aire.
(...)
(de RUINA)

***

(...)
Porque ya no hay quien reparta el pan ni el vino,
ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
ni quien abra los linos del reposo,
ni quien llore por las heridas de los elefantes.
No hay más que un millón de herreros
forjando cadenas para los niños que han de venir.
(...)
ha de gritar como todas las noches juntas,
ha de gritar con voz tan desgarrada
hasta que las ciudades tiemblen como niñas
y rompan las prisiones del aceite y la música,
porque queremos el pan nuestro de cada día,
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra,
que da sus frutos para todos.
(de GRITO HACIA ROMA)

***

Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve 
es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.
(...)
(de PEQUEÑO POEMA INFINITO)

(Poeta en Nueva York; Llanto por Ignacio Sánchez Mejías; Diván del Tamarit. Coleccuón Austral de Espasa-Calpe)





domingo, 14 de mayo de 2017

Federico García Lorca > Versos sueltos del Romancero Gitano

(...)
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas 
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay cómo canta en el árbol!
(...)
(De Romance de la Luna)

***

(...)
Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.

Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.
(...)
(De Preciosa y el aire)

***

(...)
Sangre resbalada gime
muda canción de serpiente.
(...)
(De Reyerta)

***

(...)
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
(...)
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
 desde los puertos de Cabra.
si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.
(...)
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde esta tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
(...)
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
(...)
(De Romance sonámbulo)

***

(...)
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
(...)
(De La casada infiel)

***

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
(...)
(De Romance de la pena negra)

***

(...)
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
(...)
Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan 
verónicas de alhelí.
(...)
¿Ay, Antoñito el Camborio,
digno de una Emperatriz!
Acuérdate de la Virgen 
porque te vas a morir.
¡Ay Federico García,
llama a la Guardia Civil.
Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.
(...)
(De Muerte de Antoñito el Camborio)

***

(...)
Thamar estaba cantando
desnuda por la terraza.
Alrededor de sus pies ,
cinco palomas heladas.
Amnón, delgado y concreto,
en la torre la miraba,
llenas las ingles de espuma
y oscilaciones de barba.
(...)
Violador enfurecido,
Amnón huye con su jaca.
Negros le dirigen flechas
en los muros y atalayas.
Y cuando los cuatro cascos
eran cuatro resonancias,
David con unas tijeras
cortó las cuerdas del arpa.
(De Thamar y Amnón)

***
Tomado de "ROMANCERO GITANO- POEMA DEL CANTE JONDO", Selecciones Austral de Espasa Calpe con prólogo de José Luis Cano.



sábado, 15 de abril de 2017

Federico García Lorca - Poeta en Nueva York - Versos sueltos I (y un poema)

Elegía por Nueva York III (Mateo Santamarta)

(...)
No preguntarme nada. He viso que las cosas
cuando buscan su curso encuentran su vacío.
Hay un dolor de huecos por el aire sin gente
y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!

Nueva york, Agosto 1929

***

(...)
¡Ay Harlem! ¡Ay Harlem! ¡Ay Harlem!
¡No hay angustia comparable a tus ojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
a tu violencia granate sordomuda en la penumbra.
a tu gran rey prisionero con un traje de conserje.
(...)
 (de ODA AL REY DE HARLEM)

***

(...)
De la esfinge a la caja de caudales hay un hilo tenso
que atraviesa el corazón de todos los niños pobres.
(...)
(de DANZA DE LA MUERTE)

***

NIÑA AHOGADA EN UN POZO

Las estatuas sufren por los ojos con la oscuridad de los ataúdes,
pero sufren mucho más por el agua que no desemboca.
Que no desemboca.

El pueblo corría corría por las almenas rompiendo las cañas de los pescadores.
¡Pronto! ¡Los bordes! ¡De prisa! Y croaban las estrellas tiernas
...que no desemboca.

Tranquila en mi recuerdo, astro, círculo, meta
lloras por las orillas de un ojo de caballo.
...que no desemboca.

Pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias,
sin afilado límite, porvenir de diamante.
...que no desemboca.

Mientras la gente busca silencios de almohada
tu lates para siempre definida en tu anillo.
...que no desemboca.

Eterna en los finales de unas ondas que aceptan
combate de raíces y soledad prevista.
...que no desemboca.

¡Ya vienen por las rampas! ¡Levántate del agua!
¡Cada punto de luz te dará una cadena!
...que no desemboca.

Pero el pozo te alarga manecitas de musgo,
insospechada ondina de su casta ignorancia.
...que no desemboca.

No, que no desemboca. Agua fija en un punto,
respirando con todos sus violines sin cuerdas
en la escala de las heridas y los edificios deshabitados.

¡Agua que no desemboca!

***

(Poeta en Nueva York; Llanto por Ignacio Sánchez Mejías; Diván del Tamarit. Coleccuón Austral de Espasa-Calpe)





martes, 11 de abril de 2017

Antonio Machado > La saeta

LA SAETA
¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

(Saeta popular)

¡Oh, la saeta , el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!

Antonio Machado > Campos de Castilla > La saeta.
(Antonio Machado - Poesías completas. Colección Austral de Espasa)

martes, 4 de abril de 2017

Rainer María Rilke > Cambio.

Acuarela de Mateo Santamarta

CAMBIO

"El camino que lleva de la interioridad a la grandeza pasa a través del sacrificio"
(Kassner)

Hace tiempo que lo ganó en la contemplación.
Estrellas se hincaban a sus pies
bajo la ardiente mirada.
O las contemplaba de hinojos,
y el perfume de su ruego 
fatigaba a una divinidad,
hasta que soñolienta llegó a sonreírle.

Torres se sobresaltaron al sentir 
la intensidad de su mirada:
erigiéndose de nuevo, arriba, de súbito en él.
Pero cuantas veces el paisaje 
sobrecargado de día descansaba 
de noche en su percibir silencioso.
Confiados animales entraban
en su mirada abierta, apacentándose en ella,
y los enjaulados leones
se quedaban absortos como en incomprensible libertad;
pájaros le traspasaron en vuelo rectilíneo,
a él, que estaba sereno; las flores 
se miraron de nuevo en él
grandes como en niños.

Y el rumor de que era un contemplador
llegaba a conmover a las criaturas
menos visibles y más dudosas,
llegaba a conmover a las mujeres.

¿Cuánto tiempo estuvo contemplando así?
¿Desde cuando estaba allí absteniéndose íntimamente,
suplicante desde el fondo de su mirada?

Si, hecho a la espera, se sentaba en medio de la extrañeza
de un aposento, de un cuarto disperso, enajenado,
hosco por su presencia, y en el equívoco espejo,
de nuevo el mismo cuarto,
y después de la torturante cama,
otra vez lo mismo,
entonces algo deliberaba en el aire,
algo inaprensible deliberaba
sobre su sencillo corazón,
sobre un corazón dolorosamente ahogado por su cuerpo,
deliberaba y falló
que lo que le faltaba era el amor.

(Y le fue denegada la ulterior consagración.)

Pues hay, mira, un límite de la contemplación.
Y el mundo más contemplado
quiere crecer en el amor.
La obra de los ojos está hecha,
haz ahora la obra del corazón
con las imágenes en ti, aquellas que has captado;
pues tú las dominaste: pero ahora no las conoces.
Mira, hombre interior, tu muchacha interior,
esa criatura ganada de innumerables
naturalezas, ganada tan sólo, pero jamás amada todavía.

París, 20 de Junio de 1914

Texto tomado de la NUEVA ANTOLOGÍA POÉTICA
Colección Austral
Versión de Jaime Ferreiro Alemparte