Bienvenido

Estás en una página de Mateo Santamarta.
Todos los textos y las obras que lleven mi
firma pueden ser difundidos libremente
siempre que no haya ánimo de lucro. Se
agradece el que se cite la autoría.







Translate

miércoles, 7 de agosto de 2013

El albatros ( L'albatros)- Charles Baudelaire (Les fleurs du mal- Las flores del mal)

El albatros

Por distraerse, a veces, suelen los marineros
Dar caza a los albatros, grandes aves del mar,
Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
Al navío surcando los amargos abismos.

Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas,
Estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
Dejan penosamente arrastrando las alas,
Sus grandes alas blancas semejantes a remos.

Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil!
Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco!
¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa,
Aquél, mima cojeando al planeador inválido!

El Poeta es igual a este señor del nublo,
Que habita la tormenta y ríe del ballestero.
Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar.
http://www.amediavoz.com/baudelaire.htm#2. EL ALBATROS

Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.



A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l'azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d'eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule !
Lui, naguère si beau, qu'il est comique et laid !
L'un agace son bec avec un brûle-gueule,
L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait !

Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer ;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.


Charles Baudelaire - L'Albatros - Les Fleurs du mal

http://youtu.be/1jNBTrHPVN4
                                             

Isla Albatros, Tasmania

La música es de Albinoni, Concierto para Trompeta Op 9 No 2

domingo, 21 de julio de 2013

Rainer María Rilke- TRILOGÍA ESPAÑOLA I, II, III, y El ángel.


TRILOGÍA ESPAÑOLA 
I

De esa nube, mira, que 
violenta
a la estrella oculta, que justo ahora fue -(y de mí),
de esa serranía, al fondo, noche ahora,
vientos nocturnos tiene por un tiempo -(y de mí);
de ese río en lo profundo del valle, que prende
el destello de un claro de cielo desgarrado (y de mí),
de mí y de todo eso hacer una sola
y única cosa, Señor: de mí y del sentimiento
con que el rebaño, encerrado en el aprisco,
recibe con la exhalación de su aliento el grande,
el oscuro no-ser-ya más de este mundo -, de mí y de aquella
luz en la tétrica oscuridad de muchas casas, Señor:
hacer una cosa; de los que duermen,
de los viejos, extraños, en el hospicio,
que tosen importantes en las camas;
de los niños adormilados en pechos tan extraños,
de tantos seres imprecisos, y siempre de mí,
de nada más que de mí, y de lo que no conozco,
hacer la cosa, Señor, Señor, Señor, la cosa
que, cósmico-terrenal como un meteoro,
reúne rauda en su gravitación sólo la suma
del vuelo: no sopesando sino la llegada.

II

Por qué uno ha de andar así, y cargar
con tantas cosas extrañas, como quizá el portador
que de puesto en puesto levanta el cesto ajeno
de la compra más y más repleto, y va detrás agobiado,
y no puede decir: Señor, ¿para qué el banquete?

Por qué uno ha de estar aquí, como el pastor,
expuesto a la desmesura del influjo,
implicado en este espacio lleno de suceso,
como si su destino estuviese apoyado
a un árbol del paisaje, sin otra actuación.

Y sin embargo, en su exorbitante mirada,
no tiene el callado alivio del rebaño. No tiene
sino mundo. Tiene mundo tan pronto alza los ojos,
mundo en cada inclinación. Lo que a otros gusta,
a él, inhospitable como música y a ciegas,
le penetra en la sangre y transitoriamente se transforma.

Entonces se yergue durante la noche y la llamada
de un pájaro afuera la tiene ya en su existencia,
y se tiende osado porque recoge en el rostro
todas las estrellas, grave -,ay, no como uno
que prepara esa noche para la amada
y la mima con los sentidos cielos.

III

Ojalá que al volver, en soledad, a la aglomeración
de las ciudades y al ovillo enredado de ruidos
y tráfago confuso de vehículos,
ojalá que, por encima del espeso bullicio,
esté conmigo el recuerdo del cielo y el borde terroso
de la montaña, en el horizonte, por donde el rebaño
torna a la majada. Pétreo me sea el ánimo,
y que la obra diaria del pastor me parezca hacedera,
cómo camina soberbio y curtido, y como, con piedra bien calculada
de su honda va ribeteando el rebaño, allí donde quiera
que se desfleque, lento el paso, pensativo el cuerpo,
pero magnífico cuando se para, aún le sería permitido a un dios
revestirse en secreto de su figura, y no sería por eso menos.
Alternando se detiene y se rezaga, igual que el día mismo,
y las sombras de las nubes le atraviesan,
como si morosamente el espacio
pensase pensamientos por él.

¡Sea él quien fuere para vosotros! Como la luz parpadeante
en la noche detrás de la pantalla, así me situo yo dentro en él.
Un destello se apacigua. La muerte
hallaría su sitio más puro.

Ésta trilogía fue compuesta en Ronda, España, y también el poema que trascribimos a continuación. Los tres ,y el anteriormente recogido en una entrada anterior y que vuelvo a incluir, están en  traducción de Jaime Ferreiro Alemparte recogidos en un magnífica Antología por la Editorial Espasa en su emblemática colección Austral, que recomiendo a los que quieran leer a Rilke en castellano. Ronda fue uno de los lugares que marcaron profundamente a Rilke.

Al Ángel

Fuerte, tranquilo candelabro puesto
en el límite: arriba la noche se hace exacta.
Nosotros nos disipamos en la no iluminada
vacilación junto a tu pedestal.

Lo nuestro es:  ignorar la salida
de nuestro interno y erróneo dominio,
tú te muestras sobre nuestros obstáculos
y los enciendes como una elevada  montaña.

Tu gozo sobrepasa nuestro reino,
y apenas captamos su sedimento;
cual la pura noche equinoccial de primavera
estás separando entre día y día.

¿Quién sería capaz de infundirte algo
de la mezca que secretamente nos enturbia?
tú tienes la majestad de todas las grandezas
y nosotros estamos entrenados solamente en lo más pequeño.

Cuando lloramos somos sólo conmovedores,
al contemplar estamos a lo sumo despiertos,
nuestra sonrisa no llega a ser más seductora, 
y aun cuando seduzca, ¿quién va trás ella?

Sea quien fuere. Ángel, ¿me quejaré yo, me quejaré yo?
Pero,  ¿cómo sería entonces la queja mía?
¡Ay, yo grito y golpeo con dos palos.
y no siento el eco de ser escuchado!

El que yo hiciera ruido no sería en ti más perceptible,
si tú no me sintieras porque soy,
¡Alumbra, alumbra! Hazme más contemplado
en las estrellas. Pues me desvanezco.



domingo, 14 de julio de 2013

Luis Cernuda-- La realidad y el deseo-Los placeres prohibidos-Si el hombre pudiera decir.

De la serie Memoria de los tiempo oscuros, técnica mix-papel, 2013.

SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR

Si el hombre pudiera decir lo que ama, 
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo 
como una nube en la luz; 
si como muros que se derrumban, 
para saludar la verdad erguida en medio, 
pudiera derrumbar su cuerpo, 
dejando sólo la verdad de su amor, 
la verdad de sí mismo, 
que no se llama gloria, fortuna o ambición, 
sino amor o deseo, 
yo sería aquel que imaginaba; 
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos 
proclama ante los hombres la verdad ignorada, 
la verdad de su amor verdadero. 


Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien 

cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío; 

alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina 

por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, 
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu 
como leños perdidos que el mar anega o levanta 
libremente, con la libertad del amor, 
la única libertad que me exalta, 
la única libertad por que muero. 



Tú justificas mi existencia: 

si no te conozco, no he vivido; 

si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.






sábado, 6 de julio de 2013

Antonio Machado- Proverbios y cantares, (Selección) Iª entrada.

                               Los días de la avaricia, técnicas mixtas-tela, 146x114, 2012, (detalle)
          
PROVERBIOS Y CANTARES

I
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria de
 los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles 
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

II
¿Para qué llamar caminos
a los surcos del azar?...
Todo el que camina anda,
como Jesús, sobre el mar.

IV
Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos 
lo que se puede aprender.

IX
El hombre, a quién el hambre de la rapiña acucia,
de ingénita malicia y natural astucia
formó la inteligencia y acaparó la tierra.
¡Y aún la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!

X
La envidia de la virtud
hizo a Caín criminal.
¡Gloria a Caín! Hoy el vicio
es lo que se envidia más.




martes, 25 de junio de 2013

Cerrojo oxidado-Izagre




Viejas puertas de mi pueblo y de mi alma

oxidados cerrojos 
que me acaban. 


Mateosantamarta

sábado, 1 de junio de 2013

Rosalía de Castro- Follas Novas- Vaguedades- VIII- Adiós, ríos; adios, fontes; Cantares Galegos 15

Rosalía de Castro- Follas Novas- Vaguedades- VIII

Allá, por la alta noche,
a la luz de la triste y moribunda lámpara
o entre la negra oscuridad medrosa,
el viejo ve fantasmas.

Unos son árboles mustios y sin hojas;
otros, fuentes sin aguas;
montes que la nieve eternamente cubre,
yermos que nunca acaban.

Y al amanecer el día,
cuando con la última estrella se marchan,
otros vienen más tristes y sañudos,
pues la verdad amarga,
escrita traen en los vacíos ojos
y en las sienes calvas.

No digáis nunca mozos que perdisteis
la risueña esperanza:
del que a vivir empieza es siempre amiga;
¡sólo enemiga mortal de quien acaba....!
...
Adiós, ríos; adios, fontes;
Cantares Galegos
15
Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,
muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,
amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!
¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero...
¡Quen pudera non deixar!...
.........................................
Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n'é miña,
que hastra lle dan de prestado
a beira por que camiña
ó que naceu desdichado.
Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto amei,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantei,
fontiña do cabañar.
Adios, adios, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.
Adios Virxe da Asunción,
branca como un serafín;
lévovos no corazón:
Pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.
Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.
Xa se oien lonxe, máis lonxe
Cada balada é un dolor;
voume soio, sin arrimo...
¡Miña terra, ¡adios!, ¡adios!
¡Adios tamén, queridiña!...
¡Adios por sempre quizais!...
Dígoche este adios chorando
desde a beiriña do mar.
Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás...
tantas légoas mar adentro...
¡Miña casiña!,¡meu lar!




Adriana Alba dijo...



Como siempre querido Mateo, una alegría visitarte, aunque tarde llego.


Te dejo un poema de Rosalía de Castro que me encanta.


Besos y más besos.


Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros.



Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
De mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.



-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de mi vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.



Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?



R.d.C.


Sigamos soñando amigo!

lunes, 6 de mayo de 2013

Georges Bataille- La experiecia interior (fragmento)



Georges Bataille
Aunque tengo algún libro de Georges Bataille, he leído muy poco de él: apenas unos párrafos sueltos aquí y allá. Él fue, como Antonin Artaud, un disidente del movimiento Surrealista.
Este breve párrafo, que cito, siempre me ha impresionado y vuelvo a él:
(...)
Hace de ésto quince años (puede que un poco más), volvía yo de no sé dónde por la noche, tarde. La calle de Rennes estaba desierta. Viniendo de Saint-Germain atravesé la calle de Four (por el lado de Correos). Tenía en mis manos un paraguas abierto y creo que no llovía. ( Pero yo no había bebido: lo digo y estoy seguro de ello.) Tenía ese paraguas abierto sin necesidad (excepto una de la que hablo más adelante). Entonces era yo muy joven, caótico y lleno de embriagueces vacías: una ronda de ideas inconvenientes, vertiginosas, pero llenas ya de preocupaciones, de rigor y crucificantes, tenían libre curso...En ese naufragio de la razón, la angustia, la decadecia solitaria, la cobardía, la mala ley, encontraban su sitio: la fiesta empezaba un poco más tarde. Lo cierto es que esta exuberancia, junto con el choque con lo "imposible", estallaron en mi cabeza. Un espacio constelado de risas abrió su abismo oscuro ante mí. Al cruzar la calle de Four, adiviné a esa "nada" desconocida, repentinamente...negué esos muros grises que me encerraban, me abalancé en una especie de arrobo. Reía divinamente: el paraguas se había cerrado sobre mi cabeza y me cubría (me cubrí a propósito con este sudario negro). Reí como quizá no me había reído nunca, el fondo mismo de cada cosa se abría, puesto al desnudo, como si yo estuviera muerto.
No sé si me detuve, en medio de la calle, enmascarando mi delirio con un paraguas. Quizá di saltos (esto es ilusorio, sin duda): estaba convulsivamente iluminado, me reía, según pienso, mientras corría. (...)
La experiencia interior (GEORGES BATAILLE)

lunes, 29 de abril de 2013

Rainer María Rilke - Sonetos a Orfeo

Orfeo en el Hades, 162x130, técn. mix.-tela. 2006. 


I

Entonces ascendió un árbol. ¡Pura superación!
¡Oh, canta Orfeo! ¡Alto árbol en el oído!
Y calló todo. Pero aún en este callar
surgió un nuevo comienzo, seña y transformación.

Animales de silencio se abrieron paso, salieron
del claro bosque libre, de lechos y guaridas;
y se vio que no era por astucia
por lo que estaban, en ellos, tan callados

sino por escuchar. Rugidos, gritos, bramidos
parecían pequeños en su corazón. Y donde hacía un momento
hubo una choza apenas que recogiera esto,

un refugio del más oscuro deseo,
con una entrada de jambas temblorosas,
tú les creaste un templo en el oído.



IX


Tan sólo aquel que levantó la lira,
incluso entre las sombras,
puede expresar, entre presentimientos,
la alabanza infinita.

Tan sólo aquel que comió con los muertos
la adormidera, la de ellos,
no volverá a perder
el más leve sonido.

Aunque el reflejo del estanque
se desvanezca muchas veces:
sabe la imagen.

Sólo en el reino doble
se volverán las voces
eternas y suaves.



XIII


Manzana en plenitud, pera y banana,
grosella... Todo esto habla
muerte y vida a la boca... Yo presiento...
Leedlo en el rostro de los niños

cuando las saborean. Esto viene de lejos.
¿Se va haciendo inefable en vuestra boca?
Fluyen hallazgos donde habían nombres,
de la pulpa con pasmo liberados.

Osad decir a qué llamáis manzana.
Este dulzor que primero se adensa
y luego, quedo, en sabor se erige,

claro, despierto, transparente se hace,
ambiguo, tierra, sol, cosa de aquí:
¡Oh, saber y sentir, dicha!,  ¡qué grande!



Rainer María Rilke- Sonetos a Orfeo





Adriana Alba dijo...
Nuestro amado Rilke!
Gracias Mateo por traerlo.
Tu sugerente y bella pintura me recordó un dìa de otoño tras el cristal de una ventana, hasta ví un pequeño pájaro.

Te dejo un cariñoso saludo y un regalo

Día de otoño

Señor: es hora. Largo fue el verano.
Pon tu sombra en los relojes solares,
y suelta los vientos por las llanuras.

Haz que sazonen los últimos frutos;
concédeles dos días más del sur,
úrgeles a su madurez y mete
en el vino espeso el postrer dulzor.

No hará casa el que ahora no la tiene,
el que ahora está solo lo estará siempre,
velará, leerá, escribirá largas cartas,
y deambulará por las avenidas,
inquieto como el rodar de las hojas.

R.M.R
2 de mayo de 2013 18:29


domingo, 31 de marzo de 2013

Jorge Guillén- Los nombres (Cántico)


LOS NOMBRES
                                             Albor. El horizonte
                                             Entreabre sus pestañas
                                             Y empieza a ver. ¿Qué? Nombres.
                                             Están sobre la pátina


                                             De las cosas. La rosa

                                             Se llama todavía
                                             Hoy rosa, y la mermoria
                                             De su tránsito, prisa,
                                                                                         
                                             Prisa de vivir más.
                                             A largo amor nos alce
                                             Esa pujanza agraz
                                             Del instante, tan ágil


                                            Que en llegando a su meta

                                            Corre a imponer Después.
                                            Alerta, alerta, alerta,
                                            Yo seré, yo seré.


                                            ¿Y las Rosas? Pestañas

                                            Cerradas: horizonte
                                            Final. ¿Acaso nada?
                                            Pero quedan los nombres.
                                                      ..... ..... .....
                                           Los Nombres (de su libro Cántico)


                                                           Adriana Alba

Una belleza, me encantó Guillén
Te dejo un regalito
.......
Perfección
Queda curvo el firmamento
compacto azul, sobre el día
Es el  redondamiento
del esplendor: mediodía.
Todo es cúpula. Reposa
Central sin querer, la rosa,
A un sol en cenit sujeta.
Y tanto se da el presente
Que el pie caminante siente
La integridad del planeta.
                              Jorge Guillén                              
         
                                               

lunes, 18 de marzo de 2013

Rainer María Rilke. Sexta Elegía. Elegías de Duino.

                        Fuente de vida -detalle-. Obra de Mateo Santamarta
                                                                         
 SEXTA ELEGÍA
                                               
HIGUERA, hace ya mucho que percibo tu significación,
cómo saltas casi enteramente el florecer,
y dentro en el fruto resuelto a tiempo preciso
acucias, recatada, tu propio secreto.
Como el caño del surtidor tu curvado ramaje impulsa
hacia arriba y hacia abajo la savia, y brinca de su sueño,
casi dormida, en la dicha de su plenitud más dulce.
Mira: semejante al dios en el cisne
                                                              ...Pero nosotros nos demoramos,
ay, ciframos nuestra gloria en florecer y traicionados, penetramos
en el meollo tardío de nuestro fruto final.
A pocos les asciende tan fuerte el impulso de la acción
para instarse y arder con el corazón rebosante,
cuando la seducción del florecer, como la brisa suave de la noche,
les toca la juventud de la boca, les toca los párpados:
a los héroes quizá, y a los tempranamente predestinados al más allá,
a quienes la muerte, jardinera solícita, dobla de otro modo las venas.

Éstos se precipitan allí: se adelantan a su propia sonrisa,
como las cuadrigas en los apacibles
bajo-relieves de Karnak al rey victorioso.

Maravillosamente próximo está el héroe a los muertos jóvenes. Durar
no le importa. Su aparecer es ya existir; con firmeza
se toma a sí mismo y entra en la constelación cambiante
de su continuo peligro. Allí pocos podrían encontrarle. Pero
el destino que sombrío nos silencia, entusiasmado de pronto,
canta al héroe en la tempestad de su mundo tumultuoso.
Más yo no oigo a nadie como a él. De súbito me atraviesa
en una corriente de aire el sonido apagado de su canto.

Entonces, ¡cómo quisiera guardarme de la nostalgia: Oh, si fuera,
si fuera yo un niño, si me fuera permitido volver a ser y me sentara
apoyado en unos brazos futuros, y leyera lo que se cuenta de Sansón,
cómo su madre, primero infecunda, parió luego todo!
¿No era ya un héroe en ti, oh madre, no comenzó
allí ya, en ti, su dominadora elección?
Millares se gestaban en tu seno y pugnaban por ser él;
pero mira: el apresaba y soltaba, elegía y podía.
Y cuando derribó las columnas, fue porque irrumpía
del mundo de tu cuerpo en el mundo más angosto, donde
no dejaba de elegir y de poder. ¡Oh madres de héroes! ¡Origen
de ríos impetuosos! Vosotras, abismos, en los que,
desde el borde altísimo del corazón, sollozando
se precipitan ya las muchachas, víctimas destinadas al hijo.
Porque el héroe pasó, cual tempestad, sin detenerse en las paradas de amor,
cada una te transportaba más alto, cada latido de un corazón que por él palpitó;
mas, enmudecidas las sonrisas, el héroe estaba ya lejos, era otro.
Rainer María Rilke.
Copiado de la excelente versión al castellano de Jaime Ferrero Alemparte para la  colección Austral de Espasa Calpe ( cuarta edición)
Actualmente hay un Nueva Antología, revisada y ampliada, en la misma colección que también poseo.
He preferido transcribir ésta que tengo desde hace muchos años y la que estoy más acostumbrado.