Bienvenido

Estás en una página de Mateo Santamarta.
Todos los textos y las obras que lleven mi
firma pueden ser difundidos libremente
siempre que no haya ánimo de lucro. Se
agradece el que se cite la autoría.







Translate

domingo, 10 de enero de 2016

Rainer María Rilke > Cartas francesas a Merline (tres fragmentos

 A pesar del título del libro, se da la circunstancia de que los tres fragmentos que elegí son de la parte de las cartas que Rilke escribe en alemán.

(...) Estas cartas revelan la dependencia en que se hallaba el "espacio interior" de Rilke con respecto al "lugar", y la ascesis necesaria para el estado de "pasividad" que quería alcanzar frente al influjo de esas fuerzas que no consideraba de su incumbencia. Al sobrevenir el encuentro con Merline, se crea una situación ambigua. ¿Va a entrar en contradicción el estado de apasionamiento a que se ve arrastrado con la pasividad que busca? ¿Le sustraerá esta aventura al influjo que "espera", o será precisamente a través del encuentro con otro ser como volverán a manifestarse aquellas influencias? Le vemos desgarrado entre la necesidad de comunicarse y el temor de que esta comunicación degenere en un mero intercambio de tipo íntimo, cuando de lo que se trataría es de guardar silencio y de mantenerse a la escucha. Más tarde consigue hacer participar a su amiga de la experiencia que está tomando cuerpo en él e implicarla en la búsqueda de esa imprescindible soledad. La estancia en el castillo de Berg supondría un esbozo de ese proceso. La estancia en el castillo de Muzot provocará la coincidencia del aislamiento con la "Bereischaft", del lugar con el estado de ánimo. Sera allí, efectivamente, donde las "influencias", con virulencia casi destructiva, emprendan el asalto final que acarrearía la resolución victoriosa: las Elegías del Duíno. (...)
(Fragmento de la introducción a la edición francesa)

***
(...) Durante los años de guerra (en 1915 Klee me trajo 60 composiciones suyas en color y tuve ocasión de tenerlas en casa durante meses: me atraían y ocupaban mi atención de diversas maneras en la medida en que la influencia de Kairuan, lugar que conozco, todavía era reconocible en ellas), durante esos años de guerra me pareció experimentar a veces esa impresión de la desaparición del objeto (porque es una cuestión de fe querer aceptar, en la medida que sea, uno de esos objetos y querer aspirar por añadidura a expresarnos a través de él: los seres humanos rotos, mutilados, se representan, en el mejor de los casos, por medio de fragmentos de añicos). Hay que tener una obstinación de burgués (y Hausenstein es uno de ellos) para afirmar que ya no existe; yo, partiendo de tus clavellinas, soy capaz de volver a empezar de nuevo; no hay nada que realmente me impida  encontrar intactas e inagotables todas las cosas; ¿a dónde iría el arte a buscar arranque si no fuera por esta alegría y esta tensión de comienzo infinito? (...)

***
(...) A pesar de la impaciencia por reunirme contigo, a pesar de mi nostalgia...Veo y sé de sobra lo que ahora está en juego para mí, lo siento todos los días. Esta aspiración a lanzarme a  espacios abiertos, hacia ti, hacia ti que te presentas como esas transparencias en el azul del cielo que se abren a un más allá de todo lo experimentado, esa aspiración a salir, por supuesto que es legítima, querida; pero no deja , mientras dura, de quedarse en "tentación"; es la tentación misma y no se puede de ningún modo sucumbir a ella cuando ha llegado el momento de entregarnos por entero a las realizaciones y a las tareas supremas. Ya ves que no puedo engañarme (¡y bien que me gustaría!); mi mirada interior es de una lucidez indescriptible, incluso cuando mi sentimiento propaga sus vibraciones a todas las cosas, mi mirada atisba aún otro contorno más allá, ¡un contorno, ay, tan puro!
Sé que desde que he vuelto tengo que empezar desde el principio mi propia puesta en orden y (ensayar)  mi más interna recuperación, igual que en el pasado Noviembre. (...) 

***
(...) De ahora en adelante, déjame, amiga, ordenar mi vida y ponerla en claro en el transcurso de los próximos meses, del tiempo que me sea dado habitar en este refugio. (¡No podría subsistir en el seno de este trastorno, que ya son años lo que va durando!) Es eso precisamente lo que me importa, no las Elegías ni cualquier otro tipo de productividad. ¡Yo no soy un "autor" que "fabrica" libros!
Hasta las Elegías (o lo que quiera que un día me pueda ser concedido) no eran más que el resultado de una disposición y un progreso interiores, de un hacerse más pura y más amplia toda mi naturaleza trabada y conturbada. Por eso, cuando hace poco me hablaste de las Elegías como de un "trabajo", me causó horror, tanto que me vi obligado a llamarte al orden. ( ¡Por favor, perdóname!) (...)

***
Fragmentos entresacados de la edición de las Cartas francesas a Merline publicada en Alianza Tres por Alianza Editorial en versión de Carmen Martin Gaite. 


domingo, 6 de diciembre de 2015

Homero > "...si el fiero oleaje deshace mi balsa en las aguas.." > siete variaciones sobre un tema.

"¡Ay de mí! ¿No será que algún dios trame nuevas astucias
en mi daño al mandarme en tal modo dejar la armadía?


No haré caso tan pronto a su orden, que aún vi muy lejana
esa tierra que ha dicho será mi refugio, mas esto


voy a hacer, que en verdad me parece mejor: mientras sigan
los maderos teniéndose unidos y aguanten sus juntas,


firme aquí quedaré soportando los males que vengan,


y, si el fiero oleaje deshace mi balsa en las aguas,


echaréme a nadar, pues que no se me ofrece otro arbitrio. "


Homero > Odisea > Canto V


Biblioteca Gredos, traducción de J. M. Pabón.

sábado, 31 de octubre de 2015

Carlos Bousoño > Dos poemas


La fotografía la tomé prestada dehttp://cultura.elpais.com/cultura/2015/10/24/actualidad/1445722807_940614.html breve reseña cuya lectura recomiendo.
Crlos Bousoño (1923-2015) > Noche del sentido > Introducción a la noche.
I


Con la honda mirada
un día contemplaste
tu honda pasión de ser
en vida perdurable.

Hoy contemplas acaso
con mirada más grave
el parpadeo puro
de la noche sin márgenes; 

el solloza inoíble
de un arroyo alejándose
en la sombra; la mole
de la noche indudable.

II
y sin embargo, eres.
Y sin embargo naces
como las hierbas verdes 
y los nudosos árboles.

Compruebas con delicia 
que existen matorrales
y tus manos apresan
piedras de aristas grandes.

Saltas sobre los ríos,
subes desde los valles,
cantas desde las cumbres:
vives, existes, ardes.

Contemplas la llanura
crepuscular; renaces
como los campos vivos
que en la aurora son arces,

cañadas y caminos,
prados, riberas, cauces
de amor, donde quisieras
vivirte y olvidarte.

III

Y aquí estás. Aquí pones
tus dos manos tenaces.
Te agarras a las cosas:
maderas, piedras, carnes.

Te aferras a la vida
como el río a su cauce,
cual la raíz de un hondo
vegetal insaciable.

El texto lo transcribí de Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas.
Editorial Cátedra (Selección e introducción de José Francisco Ruiz Casanova.


A Carmen Braga


Desde aquí yo contemplo, tendido, sin memoria
el campo. Piedra y campo, y cielo, y lejanía.
Mis ojos miran montes donde sembró la historia
el dulce sueño amargo que sueñan todavía.

Pero el amor fundido en piedra, día a día;
pero el amor mezclado con monte, o con escoria,
es duradero y te amo, oh patria, oh serranía
crespa, que te levantas, bajo el cielo, ilusoria.

Campos que yo conozco, cielos donde he existido;
piedras donde he amasado mi corazón pequeño;
bosques donde he cantado; sueños que he padecido.

Os amo, os amo, campos, montañas, terco empeño
de mi vivir, sabiendo que es vano mi latido
de amor. Mas te amo, patria, vapor, fantasma, sueño.

De donde ha sido tomado este poema.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Monólogo de Casandra > Wyslawa Szymborska


La Sibila Délfica de Miguel Ángel Podría ser una representación de Casandra

Casandra -hija de Hécuba y de Príamo- recibe de Apolo -que la ama- el don de la profecía a cambio de un encuentro carnal o del matrimonio -no está muy claro-. Le es concedido ese don pero Casandra no cumple lo prometido a Apolo que, indignado, mantiene su don pero la condena a que sus profecías no sean creídas. 
Casandra alerta del peligro de introducir el Caballo -regalo de los aqueos- en Troya, lo que acarrearía la caída y destrucción de la ciudad . No la escuchan. Las consecuencias las conocemos tod@s.
Igualmente alertó sobre el asesinato de Agamenón a manos de su esposa que acarrearía también su propia muerte. Tampoco fue creída y los dos -ella, que ha sido entregada como botín de guerra, y Agamenón- murieron a manos de Clitemnestra -esposa de Agamenón- y Egisto - su amante.
***

MONÓLOGO DE CASANDRA

Soy yo, Casandra.
Y ésta es mi ciudad bajo las cenizas.
Y éste es mi bastón y éstas mis cintas de profeta.
Y ésta es mi cabeza llena de dudas.
Es verdad, triunfo.
Mi cordura llega a golpear el cielo con un rojo resplandor.
Sólo los profetas que no son creídos 
tienen esas vistas.
Sólo aquellos que empezamos a hacer mal las cosas,
y todo podría haberse cumplido tan pronto
como si nunca hubieran existido.
Ahora recuerdo con claridad
como la gente, al verme, callaba en mitad de la frase.
La risa se cortaba.
Se separaban las manos.
Los niños corrían hacia sus madres.
Ni siquiera conocía sus efímeros nombres.
Y esa canción sobre la hoja verde...
nadie la terminó en mi presencia.
Yo los amaba.
Pero los amaba desde lo alto.
Desde encima de la vida.
Desde el futuro. Un lugar siempre hay vacío
de donde qué más fácil que divisar la muerte.
Lamento que mi voz fuera áspera.
Mírense desde las estrellas -gritaba-,
mírense desde las estrellas.
Me oían y bajaban la mirada.
Vivían la vida.
Llenos de miedo.
Condenados.
Desde que nacían en cuerpo de despedida.
Pero había en ellos una húmeda esperanza,
una llama que se alimentaba con su propio parpadeo.
Ellos sabían que era un instante, 
fuera el que fuera
antes de que...
Yo tenía razón. 
Sólo que eso no significa nada.
Y éstas son mis ropas chamuscadas.
Y éstos, mis trastos de profeta.
Y ésta, la mueca de mi rostro.
Un rostro que no sabía que pudiera ser hermoso.

 WYSLAWA SZYMBORSKA

Recogido de MIL AÑOS DE POESÍA EUROPEA. Edición de Francisco Rico (con Rosa Lentini).
Editorial Planeta. Backlist. Traducción de Abel A. Murcia.
***




Blogger Adriana Alba dijo...
que maravilla, admiro a Wyslawa, tomo nota de este poema para guardarlo en mis favoritos.


Besos y regalo querido Mateo.



LAS NUBES



Con la descripción de las nubes

debería darme mucha prisa,

en una milésima de segundo
dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.



Es propio de ellas

no repetirse nunca

en formas, matices, posturas y orden.


Sin la carga de ningún recuerdo

se elevan sin problemas sobre los hechos.



¡De qué van a ser testigos!,

en un segundo se disipan en todas direcciones.



Comparada con las nubes

la vida parece tener los pies sobre la tierra,

se diría que es inmutable y prácticamente eterna.


Frente a las nubes

hasta una piedra parece un hermano

en el que se puede confiar
y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.



Que exista la gente si quiere,

y después que se muera uno tras otro,

poco les importa a las nubes
esas cosas
tan extrañas.



Sobre toda Tu vida

y también la mía, aún incompleta,

desfilan pomposas igual que desfilaban.


No tienen la obligación de morir con nosotros.

No necesitan ser vistas para poder pasar.




WS


domingo, 23 de agosto de 2015

Susana y el Viejo > Vicente Aleixandre.

Pintura de Acacio Puig

SUSANA

Este jardín me asusta con su verdor sin límites,
su estanque inmóvil siempre donde el desnudo vela,
y los cisnes que siempre misteriosos deslizan
su pregunta o su signo como una pluma muda.
Ya estoy desnuda y miro las rosas, las celindas,
me envuelvo en los aromas de unas carnosas flores
y palpito y rielo, si una luna aparece,
tendida como un agua para un espacio vivo.

EL VIEJO

Es inútil negarlo. Soledad, tú te opones
a sostener la vida. Este pensil de pronto
se descubre y su aroma me despierta. Estoy solo.
Son sus pájaros rubios como plumas ardiendo
los que pasan y callan mientras siento sus voces.

SUSANA

Mi collar es el solo vestido de este cuerpo
que en sus curvas aflige a estos aires sin boca.
Soledad y hermosura. Besos nunca sufridos,
y un oro recogido sobre la nuca virgen
donde el sol se destroza con un amor sin límites.

EL VIEJO

¿Quién habla? No es el aire. Porque entre ramas siento
un olor que no acierto a pensar. ¿Son más flores?
Rosas de Jericó, quizá lirio de Hedjaz.
Tal vez un sueño sólo, hecho un edén sin nadie.
Pero algo, sí. ¿Qué miro? Oh estupor de la vida.
¿Quién eres? Oh fulgor de Dios: ¡fulgor desnudo!

SUSANA

¿Es la sombra que existe? Nadie ya. ¿Más quién osa?

EL VIEJO

Yo me acerco y pregunto. Soy la verdad vivida.
Pero con mi presencia ya miento. ¿A quién contemplo?

SUSANA

¿Hay alguien? No es presencia. Ah temor. ¿Quién me ha visto?

EL VIEJO

Te miro y no comprendo. ¿Porqué tus ojos claros?

SUSANA

Nadie. Soledad pura. Como un pecho desnudo
despierto en este lecho de juncos. Canta el gallo.

EL VIEJO

Pero estoy solo, y miro. Me deslumbro y no veo
pero aspiro otros aires que de un desnudo alcánzanme,
como de un árbol puro que se exhala en el día.
¡El día! Es un tumulto. Pero ya, qué sereno.
Tumbado un astro terso cabe las aguas luce
y se repite en ellas como una estrella tibia.

SUSANA

Sola estoy. Ah qué sola, pero el verdor me asume.
He aquí aducido un cuerpo como un huésped, no sombra,
pero verdad, y se integra, y en su entereza existe.
¡Existo! Todo el jardín me toma como dos brazos fuertes.
El viento calla, y duermo, y es un beso la luna.
Pero, virgen, espero su fulgor. Aún no emerge.

EL VIEJO

Miro tus ojos claros, pero nada conozco
aunque todo lo sepa. Quien nació nada ha visto.
Un bulto. Una mirada para un beso completo...
El amante es la amada porque el amor destruye.

SUSANA

Pero el sol me recorre. Primero el pie aterido.
La rodilla o su nácar, el muslo o su locura.
Montón de flores tersas para la mano sola
del sol. Montón de sueño puro.

EL VIEJO

Tarde te vi, y te miro como una estrella triste,
triste yo cuando sorbo su luz y bebo vida.

SUSANA

Pero el viento despeina mis cabellos dorados
y los pájaros pían y en sus brillos se enredan.
¿Canta el cielo o es mi cuerpo? ¿Mi seno o la armonía
del mundo? Todo en ella es mi vida.
Con esta mano toco la arena. ¿Es el planeta
quien suspira? ¿O es mi pulso el que late en mis venas?

EL VIEJO

Ciego del resplandor escucho a la voz misma.
Ella nace. Yo escucho. Pero nunca distingo.
Añosa sombra muda, mi pensamiento acaba.

SUSANA

¿Quién habla? Es como un viento. Siento cabellos largos
ondear. Voces graves y unos brillos cansados,
o quizá manos tibias sobre mi frente, y muchas.

EL VIEJO

Como el sol mismo me hundo. ¿Qué es el amor? No un beso.

SUSANA

Sola estoy. ¿Quién me ha visto? Yo no sé, yo conozco.
Sobre mi frente viva cielo o flores coronan
mi verdad no, mi nombre. Yo no miento. Yo vivo.

EL VIEJO

El pensil ha callado. ¿Voló? Jardín efímero
como una flor. Arbusto. Mujer. Agua hacia el cielo
que ese rayo evapora, hacia el azul sorbido.
Yo paso,  y pienso y callo. No vi. Si vi no he sido.

(Diálogos del conocimiento,1974)

***

Tomado de Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas. Editorial Cátedra. Selección e introducción de José Francisco Ruiz Casanova.

domingo, 28 de junio de 2015

Nietzsche > La gaya ciencia > El paso.

 Puente en la vega de Izagre. Fotografía de Mateo Santamarta.

 16. El paso.- En las relaciones con las personas que tienen el pudor de sus sentimientos hay que saber disimular, pues experimentan un odio repentino hacia quien sorprende en ellos un sentimiento tierno, entusiasta o elevado, cual si se hubieran visto sus más secretos pensamientos. El que quiera hacerles un bien en tales momentos debe de hacerles reír o deslizar bromeando alguna fría malicia; así su sentimiento se hiela y vuelven a ser dueños de sí mismos. Pero estoy dando la moraleja antes que la historia.
 Estuvimos una vez tan cerca el uno del otro en la vida, que parecía que nada podría estorbar nuestra amistad y nuestra fraternidad y que no había entre nosotros más que un breve paso.
 En el instante en que ibas a pasarle te pregunté: "¿Vas a pasar el puente para venir conmigo?" Entonces cambiaste de parecer, y aunque te rogué que pasaras, no me contestaste. Desde entonces, montañas, ríos, todo lo que puede separar e incomunicar se ha precipitado entre nosotros, y aunque quisiéramos reunirnos, no podríamos. Y, cuando piensas ahora en aquel paso tan breve, no encuentras palabras, sino sollozos y pasmo.

 (José J. de Olañeta, Editor. Versión de Pedro González Blanco)

lunes, 15 de junio de 2015

Antonio Machado > Galerías > Eran ayer mis dolores...

De la serie Memoria de los tiempos oscuros, obra de Mateo Santamarta
***
Eran ayer mis dolores
como gusanos de seda
que iban labrando capullos;
hoy son mariposas negras.
¡De cuántas flores amargas
he sacado blanca cera!
¡Oh tiempo en que mis pesares 
trabajaban como abejas!
Hoy son como avenas locas,
o cizaña en sementera,
como tizón en espiga,
como carcoma en madera.
¡Oh tiempo en que mis dolores
tenían lágrimas buenas,
y eran como agua de noria
que va regando la huerta!
Hoy son agua de torrente
que arranca el limo a la tierra.
Dolores que ayer hicieron
de mi corazón colmena,
hoy tratan mi corazón
como a una muralla vieja:
quieren derribarlo, y pronto,
al golpe de la piqueta.

domingo, 31 de mayo de 2015

Pushkin

Asterión y Teseo cruzan sus sueños, t. mx.-tabla, 85.5x109.5, 2004-08, Mateo Santamarta (detalle)
***
Yo te amé y el amor aún, quién sabe,
no se extinguió en mi alma por entero.
Pero no dejes que te turbe más,
yo darte pena con mi amor no quiero.

Yo te amé sin palabras ni esperanzas,
torturado de celos y temor;
yo te amé verdadera y tiernamente.
Quiera Dios que otros te amen como yo.

Alexander Pushkin 
en Mil años de poesía europea ( edición Backlist -Francisco Rico, traducción de Eugenio Asensio)

domingo, 17 de mayo de 2015

Charles Dickens > Tiempos difíciles (Fragmento)

Fotografía tomada de: http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Dickens
Charles Dickens > Tiempos difíciles.
***
Se puede afirmar que los fabricantes de Coketown están hechos de la porcelana más frágil que ha existido jamás. Por grande que sea el mimo con que se los manipule, se rompen en pedazos con tal facilidad, que lo dejan a uno con la sospecha de si no estarían ya antes agrietados. Cuando se les exigió que enviasen a la escuela a los niños que trabajaban, se arruinaron; cuando se nombraron inspectores que inspeccionasen sus talleres, se arruinaron; cuando estos inspectores manifestaron dudas acerca del derecho que pudiesen tener esos fabricantes a cortar en tajadas a los obreros con sus máquinas, se arruinaron; y cuando se insinuó la opinión de que acaso no fuese indispensable que produjesen tanto humo, se arruinaron total y definitivamente. Además de la cuchara de oro del señor Bounderby, que anda en boca de casi todos en Coketown, era muy popular en esta ciudad otro mito, que adoptaba la forma de una amenaza. Siempre que un coketownense creíase perjudicado, es decir, siempre que se le impedía campar por sus respetos y alguien proponía que se le hiciese responsable de las consecuencias de sus actos, podíase tener la seguridad de que reaccionará con la espantosa amenaza de que antes "arrojaría al Atlántico todos sus bienes". Esta amenaza había puesto en varias ocasiones al ministro del Interior a dos dedos de la muerte.
Sin embargo, los coketownenses eran tan patriotas, a pesar de todo, que jamás arrojaron sus bienes al Atlántico, sino que, por el contrario, tuvieron la amabilidad de cuidarlos celosamente. Allí estaba, pues, Coketown, entre la neblina lejana, creciendo y multiplicándose.
(Ediciones Folio S.A; traducción de Amando Lázaro Ros)

Fotografía tomada de: http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Dickens
...Carlos Marx dijo, Dickens y otros novelistas de la Inglaterra victoriana «...exhibían al mundo más verdades sociales y políticas que las que eran pronunciadas por políticos profesionales, publicistas y moralistas juntos...». (Wikipedia)

domingo, 10 de mayo de 2015

Paisaje de infancia y viento > Virginia Glez. Dorta.

Dedicatoria:
Para mi abuela Hortensia y mi hermana Maya, mis primeras maestras.
***
Llegué a la escuela Graduada La Zarza en Septiembre de 1973 y la dejé en Julio de 1989. Dieciséis años fecundos en los que mi vocación de maestra se afianzó y creció hasta una pleamar gratificante, donde las olas vivas, poderosas como nuestro océano y dulces como sólo se puede ser en la infancia, fueron los niños y niñas que me han hecho escribir estas semblanzas.

Existen  en mi mente y en mi corazón otras muchas, que me acompañan igualmente.

Gracias a todo este grupo de criaturas, a sus familias generosas y a un paisaje ya para siempre en mi piel y mi alma.
***
E.
Era la primera vez que aquella cría preciosa, de ojos verdes y ademanes conquistadores, entraba en la escuela. Tenía cuatro años, uno menos que el resto, pero sobrada madurez.

Desde casi el borde del barranco donde vivía, se veía el edificio viejo y estropeado donde iba a clase cada día. Nunca después le pregunté si encontraba muchas diferencias entre su casa, pequeña y antigua, canaria con tejas y patio empedrado lleno de plantas, limpia como un espejo; nunca le pregunté, digo, y tendría que hacerlo, si encontraba diferencias con la escuela de tres almenas y fachada deteriorada, con dos inmensas cristaleras y un techo que estuvo amenazando ruina durante más de medio siglo.

En esa escuela entró E. para aprender rápido, muy rápido, confiada en sus medios pero carente de vanidad alguna.

Sus dibujos y pinturas eran de trazos fuertes y seguros, llenos de color y vitalidad. Inteligente y precoz, aprender para ella era muy simple, lo mismo daba que fuera lengua o matemáticas, sólo tenía que dedicarle un poco de todas las capacidades  que poseía, así fuera inventar una historia, dirigir algún plan o argumentar una idea nueva.

Organizada, madura sin darse cuenta, muy explicada y receptiva, cualquier cosa la hacía con facilidad. Venía cada día con su tez nacarada y tibia, te miraba sonriendo y se alegraba la mañana.

Cuando empezó a cantar en grupos y rondallas, su voz era como el cristal pulido de las ventanas de su casa. Y su madre, que vivió sin la palabra, sentía como las ondas de su voz le llegaban directamente al alma. Allí estaba su hija, una parte suya, cantando para ella.
 Aún siguen sus hoyuelos despertando el brillo de la niña que conocí. La niña que cantaba en una casa sin palabras.

***
Contraportada:
"Enseñar: un acto donde comunicar es fundamental; aprender, indispensable; respetar, necesario. Y entregarse, un plus que nos gratificará."
***
Paisaje de Tenerife, Fotografía de Virgi, tomada de su phoeticblog.
***

Quizá alguien se pregunte porque en un blog de Arte y Poesía incluyo un libro de semblanzas y recuerdos. Fácil repuesta: para mí la poesía no es sólo una cuestión de formas y métricas, ni el arte una cuestión de firmas y genios; y aquí veo suficiente poesía y suficiente arte, tanto en las semblanzas que de sus niños y niñas hace Virginia como en las conclusiones que después de leerlas he sacado sobre la importancia que en esa escuela se daba a la literatura, la escritura, el dibujo y la vida en general: y eso también es poesía.