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jueves, 4 de noviembre de 2010

Poemas para Itxaso III-Ulises varado









Me has borrado de tu libro de la vida

yo no estoy muerto!



Es cierto que estoy en el abismo



No es el hades aún

aunque es muy negro



Sueño tus palabras amor mío

es muy poco lo que sueño

sueño tu sonrisa

amor

tus labios sueño



No sé tu rostro

lo busco y desespero



Perdí el día claro hace ya tiempo

la profunda noche tan serena ayer perdí



Que hago aquí cansado de pasearte

sino he de derribar nunca la puerta

mi odiado

mi querido laberinto?



No soy Teseo

pues no ha venido Ariadna

soy Minotauro preñado de pasiones



Yo rocé el sol

yo Faetón

yo orgullo

En la tierra caído

torpe loco

busco quién mitigue el rayo ardiente



Yo soy Ulises extraviado

no me espera Penélope

es un sueño



(Mateo Santamarta 2003)



                                                                      
Ulises varado, 114x146, t.mx-tela, 2005, obra de Mateo Santamarta

sábado, 30 de octubre de 2010

Poemas para Itxaso II-Orfeo en el Hades





El día que de nuevo la voz de Hades

oí y me encaminé hacia el infierno

vi tus ojos brillar sólo un momento

Ingenuo yo pensé

es mi Eurídice

que viene a liberarme del Averno

Soñé


Yo creí que eras un ángel

Y viví algunos días en el sueño

que se fué transformando en pesadilla



He lavado las calles con mis lágrimas

Regreso a merodear mis laberintos

A refugiarme en el abismo yo regreso

Rescatando mis máscaras he vuelto



Nada mi amor yo te he pedido

Sólo ver reflejado en tus ojos

un rayo que del sol traje hace ya tiempo

No sé porqué los has cerrado

porqué volviste a hacerme sólo barro



(Mateo Santamarta)




Orfeo en el Hades, t.mx-tela, 162x130, 2006, obra de Mateo Santamarta

sábado, 23 de octubre de 2010

Poemas para Itxaso > Mateo Santamarta




Vuelvo desterrado de otros mundos

He caído como el ángel del orgullo

Cómo andar por éste yermo inconocido...

Soy funámbulo sin alambre ni equilibrio



Quiero esquivar las miradas

la belleza

vuelvo a arar el suelo con mis ojos



Me muevo simulando que estoy vivo



Ni siquiera la muerte acogedora

me parece refugio conveniente

Que diría la apacible si me viera

cabizbajo y derrotado ante su puerta



Me creeríais si os digo que en mi pecho

no hay nada que palpite

que estoy hueco

Que el aire que penetra en mis pulmones

me aprovecha lo mismo que el veneno



Necesito tu voz

tus ojos

tu sonrisa

Tú mi Mar

el Principio

tú La Fuente

Necesito perderme en tus entrañas

Tú mi Amor

mi Final

Tú mi Horizonte



(Mateo Santamarta)

  
        

Ícaro caído, t.mx-tela, 114x146, 2005, obra de Mateo Santamarta.

domingo, 10 de octubre de 2010

Borges en La casa de Asterión


“No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho , es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez; arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir unas galerías de las otras. Ignoro quienes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto.

¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?



El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El Minotauro apenas se defendió.”



Jorge Luis Borges. (La casa de Asterión)

Asterión abatido, t.mx./tela, 100x81, 2005. Obra de Mateo Santamarta.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Giacometti, Rembrandt y los gatos.

/.../-Cien mil veces más me interesa mi modelo que mi pintura, me dijo. Si en el Louvre, detrás del más bello de los Rembrandt, estuviera encerrado un gato medio asfixiado y maullando, le aseguro que no dudaría un segundo en destrozar el Rembrandt para salvar al gato...y sin embargo no quiero especialmente a los animales.../.../


Alberto Giacometti (Rostros del Arte Moderno, de Jean Clay, Monte Avila editores))


viernes, 3 de septiembre de 2010

Desatanodios-Friedrich Hölderlin (Hiperión)


Desatanodios, t.mx.-tela, 130x162, 2006, obra de Mateo Santamarta




"...¡Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona, y cuando el entusiasmo desaparece, ahí se queda, como un hijo pródigo a quien el padre echó de casa, contemplando los miserables céntimos con que la compasión alivió su camino..."

Friedrich Hölderlin (Hiperión)

domingo, 22 de agosto de 2010

Van Gogh: el suicidado de la sociedad (Antonin Artaud)





Artaud después de su internamiento (tiene unos cincuenta años!!!)



Artaud en la época surrealista



Vincent van Gogh: El puente de Langlois con dama con paraguas (detalle)


Extractar fragmentos de un libro denso y con múltiples variables es una tarea un poco arbitraria y caprichosa, pues todo en él tiene un máximo interés. Sólo pretendo incitar a su lectura.
Cualquier otro fragmento tendría una intensidad similar.



Vincent van Gogh: Autorretrato con la oreja vendada (detalle)


Puede hablarse de la buena salud mental de van Gogh, que en toda su vida sólo se hizo asar una mano, y fuera de esto, no pasó de cortarse la oreja izquierda en una ocasión,/.../

/.../ no existe delirio en pasearse de noche con un sombrero coronado por doce velas para pintar un paisaje del natural;
pues ¿cómo se las hubiera arreglado el pobre van Gogh para iluminarse?, como hace unos días apuntaba con tino nuestro amigo el actor Roger Blin.
En lo tocante a su mano asada se trata de heroísmo puro y simple,
y en cuanto a la oreja cortada, no es más que lógica directa,
y, lo repito,
un mundo que de día y de noche, y cada vez más, come lo incomible,
para que su maléfica voluntad alcance sus fines,
sobre esta cuestión no tiene otra alternativa
que cerrar el pico. ( de la INTRODUCCIÓN)



Vincent van Gogh: Autorretrato (detalle)



Dos autorretratos y el inspector del manicomio de Saint-Remy



Vincent van Gogh: Retrato del Doctor Gachet (detalle)


/.../Así es como una sociedad tarada inventó la psiquiatría, para defenderse de las investigaciones de algunas inteligencias extraordinariamente lúcidas, cuyas facultades de adivinación le molestaban /.../

/.../el cuerpo de Van Gogh exento de todo pecado también estuvo exento de la locura que, además, sólo nace del pecado.
Y no creo en el pecado católico,
pero creo en el crimen erótico del que precisamente todos los genios de la tierra,
los auténticos alienados de los manicomios se han preservado,
o, de lo contrario, es que no eran (auténticamente) alienados.
Y ¿qué es un alienado auténtico?
Es un hombre que prefirió volverse loco, en el sentido socialmente admitido, antes que prevaricar contra determinada idea superior del ser humano./.../ (de la INTRODUCCIÓN)



Vincent van Gogh: Ramas de almendro en flor (detalle)


Van Gogh no murió a causa de un estado de delirio particular,
sino porque corporalmente fué el campo de acción de un problema en torno del que el espíritu inicuo de esta humanidad se debate desde los orígenes.
El problema del predominio de la carne sobre el espíritu, del cuerpo sobre la carne, o del espíritu sobre ambos.
Y, en ese delirio, ¿dónde está el lugar del yo humano?
Van Gogh buscó el suyo durante toda su vida con una energía y una determinación singulares,
y no se suicidó en un ataque de locura, por la angustia de no llegar a encontrarlo,
sino al contrario, acababa de encontrarlo, y de descubrir qué era y quién era él mismo, cuando la conciencia general de la sociedad, para castigarle por haberse separado de ella,
le suicidó. /.../ (de POST-SCRIPTUM)



Vincent van Gogh: Noche estrellada (detalle)


Hacía mucho tiempo que la pintura lineal pura me enloquecía cuando descubrí a van Gogh, que no pintaba lineas o formas, sino cosas de la naturaleza inerte como agitadas por convulsiones.
E inertes.
Como bajo el terrible embate de esa fuerza de inercia a la que todos se refieren con medias palabras, y que nunca ha sido tan oscura como desde que la totalidad de la tierra y de la vida presente se combinaron para esclarecerla.
Ahora bien, son mazazos, realmente mazazos lo que van Gogh aplica sin cesar a todas las formas de la naturaleza y a los objetos.
Cardados por el punzón de van Gogh,
los paisajes exhiben su carne hostil,
la rabia de sus entrañas reventadas,
que por lo demás, no se sabe qué fuerza insólita está metamorfoseando.



Vincent van Gogh: Matas de lirios


Una exposición de cuadros de Van Gogh siempre es una fecha en la historia,
no en la historia de las cosas pintadas, sino pura y simplemente en la historia histórica.
Pues no hay hambre, epidemia, erupción volcánica, terremoto, guerra que doblegue las mónadas del aire, que retuerza el pescuezo a la cara torva de fama fatum, el destino neurótico de las cosas,
como una pintura de Van Gogh, -expuesta a la luz del día,
colocada directamente ante la vista,
el oído, el tacto,
el aroma,
en las paredes de una exposición,-
renovada, por fin, lanzada a la actualidad cotidiana, puesta en circulación de nuevo. (de EL SUICIDADO DE LA SOCIEDAD)



Vincent van Gogh: La habitación de van Gogh en Arlés



Vincent van Gohg: La silla de Gauguin


/.../Una candela sobre una silla, un sillon de paja verde trenzada,
un libro sobre el sillón,
y ya está aclarado el drama.
¿Quién va a entrar?
¿Será Gauguin u otro fantasma?

La candela encendida sobre el sillón de paja verde indica, según parece, la linea de demarcación luminosa que separa las dos individualidades antagónicas de Van Gogh y Gauguin.
Relatado, el motivo estético de su disputa quizá no ofreciera gran interés, pero serviría para señalar una fundamental escisión humana entre los temperamentos de Van Gogh y Gauguin.
Creo que Gauguin pensaba que el artista debe buscar el simbolo, el mito, agrandar las cosas de la vida hasta el mito,
mientras que van Gogh pensaba que hay que saber deducir el mito de las cosas más pedestres de la vida./.../ (de EL SUICIDADO DE LA SOCIEDAD)

Los textos están entresacados de la traducción de Ramón Font editada por Fundamentos.



Vincent van Gogh: La silla de van Gogh

sábado, 31 de julio de 2010

Así habló Zaratustra


Dibujo de Mateo Santamarta



Lou Andreas Salomé



Friedrich Nietzsche






Dibujo de Mateo Santamarta


Prólogo de Zaratustra

1



Cuando Zaratustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad, y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó, -y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:

<< ¡Oh gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas! Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente tú te habrías hartado de tu luz y de este camino. Pero nosotros te aguardabamos cada mañana, te liberabamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello. ¡Mira! Yo estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, yo tengo necesidad de manos que se extiendan. Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza. Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú por la tarde cuando transpones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico! Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar. ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande! ¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias! ¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre>>

-Así comenzó el ocaso de Zaratustra.

/.../

FRIEDRICH NIETZSCHE (Así habló Zaratustra, Alianza Editorial, trad. Andrés Sánchez Pascual)

miércoles, 21 de julio de 2010

Con las lluvias de Abril y el sol de Mayo-Antonio Machado


Detalle



Detalle


Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejercito de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Antonio Machado. (A un olmo seco)



Con las lluvias de Abril y el sol de Mayo, T. mx-tela, 146x114, 2006

lunes, 21 de junio de 2010

Jorge Luis Borges > Piedras y Chile







“Por aquí habré pasado tantas veces.
No puedo recordarlas. Más lejana
que el Ganges me parece la mañana
o la tarde en que fueron. Los reveses
de la suerte no cuentan. Ya son parte
de esa dócil arcilla, mi pasado,
que borra el tiempo o que maneja el arte
y que ningún augur ha descifrado.
Tal vez en la tiniebla hubo una espada,
acaso hubo una rosa. Entretejidas
sombras las guardan hoy en sus guaridas.
Sólo me queda la ceniza. Nada.
Absuelto de las máscaras que he sido,
seré en la muerte mi total olvido.

Jorge Luis Borges. (Piedras y Chile)





Laberinto, t.mx.-tela, 114x146, 2004-05

lunes, 31 de mayo de 2010

Donde habite el olvido

¿De dónde vengo?...El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,

los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿A dónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.

En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido
allí estará mi tumba.

Gustavo Adolfo Bécquer. (Rima LXVI)



Donde habite el olvido (detalle)



Donde habite el olvido detalle



Donde habite el olvido, t.mx.-tela, 146x114, de Mateo Santamarta


Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora,
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

Luis Cernuda. (Donde habite el olvido)