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martes, 14 de agosto de 2012

Rainer María Rilke- TRILOGÍA ESPAÑOLA I


domingo, 21 de julio de 2013

Rainer María Rilke- TRILOGÍA ESPAÑOLA I, II, III, y El ángel.


TRILOGÍA ESPAÑOLA 
I

De esa nube, mira, que violenta
a la estrella oculta, que justo ahora fue -(y de mí),
de esa serranía, al fondo, noche ahora,
vientos nocturnos tiene por un tiempo -(y de mí);
de ese río en lo profundo del valle, que prende
el destello de un claro de cielo desgarrado (y de mí),
de mí y de todo eso hacer una sola
y única cosa, Señor: de mí y del sentimiento
con que el rebaño, encerrado en el aprisco,
recibe con la exhalación de su aliento el grande,
el oscuro no-ser-ya más de este mundo -, de mí y de aquella
luz en la tétrica oscuridad de muchas casas, Señor:
hacer una cosa; de los que duermen,
de los viejos, extraños, en el hospicio,
que tosen importantes en las camas;
de los niños adormilados en pechos tan extraños,
de tantos seres imprecisos, y siempre de mí,
de nada más que de mí, y de lo que no conozco,
hacer la cosa, Señor, Señor, Señor, la cosa
que, cósmico-terrenal como un meteoro,
reúne rauda en su gravitación sólo la suma
del vuelo: no sopesando sino la llegada.

II

Por qué uno ha de andar así, y cargar
con tantas cosas extrañas, como quizá el portador
que de puesto en puesto levanta el cesto ajeno
de la compra más y más repleto, y va detrás agobiado,
y no puede decir: Señor, ¿para qué el banquete?

Por qué uno ha de estar aquí, como el pastor,
expuesto a la desmesura del influjo,
implicado en este espacio lleno de suceso,
como si su destino estuviese apoyado
a un árbol del paisaje, sin otra actuación.

Ysin embargo, en su exorbitante mirada,
no tiene el callado alivio del rebaño. No tiene
sino mundo. Tiene mundo tan pronto alza los ojos,
mundo en cada inclinación. Lo que a otros gusta,
a él, inhospitable como música y a ciegas,
le penetra en la sangre y transitoriamente se transforma.

Entonces se yergue durante la noche y la llamada
de un pájaro afuera la tiene ya en su existencia,
y se tiende osado porque recoge en el rostro
todas las estrellas, grave -,ay, no como uno
que prepara esa noche para la amada
y la mima con los sentidos cielos.

III

Ojalá que al volver, en soledad, a la aglomeración
de las ciudades y al ovillo enredado de ruidos
y tráfago confuso de vehículos,
ojalá que, por encima del espeso bullicio,
esté conmigo el recuerdo del cielo y el borde terroso
de la montaña, en el horizonte, por donde el rebaño
torna a la majada. Pétreo me sea el ánimo,
y que la obra diaria del pastor me parezca hacedera,
cómo camina soberbio y curtido, y como, con piedra bien calculada
de su honda va ribeteando el rebaño, allí donde quiera
que se desfleque, lento el paso, pensativo el cuerpo,
pero magnífico cuando se para, aún le sería permitido a un dios
revestirse en secreto de su figura, y no sería por eso menos.
Alternando se detiene y se rezaga, igual que el día mismo,
y las sombras de las nubes le atraviesan,
como si morosamente el espacio
pensase pensamientos por él.

¡Sea él quien fuere para vosotros! Como la luz parpadeante
en la noche detrás de la pantalla, así me situo yo dentro en él.
Un destello se apacigua. La muerte
hallaría su sitio más puro.

Ésta trilogía fue compuesta en Ronda, España, y también el poema que trascribimos a continuación. Los tres ,y el anteriormente recogido en una entrada anterior y que vuelvo a incluir, están en  traducción de Jaime Ferreiro Alemparte recogidos en un magnífica Antología por la Editorial Espasa en su emblemática colección Austral, que recomiendo a los que quieran leer a Rilke en castellano. Ronda fue uno de los lugares que marcaron profundamente a Rilke.

Al Ángel

Fuerte, tranquilo candelabro puesto
en el límite: arriba la noche se hace exacta.
Nosotros nos disipamos en la no iluminada
vacilación junto a tu pedestal.

Lo nuestro es:  ignorar la salida
de nuestro interno y erróneo dominio,
tú te muestras sobre nuestros obstáculos
y los enciendes como una elevada  montaña.

Tu gozo sobrepasa nuestro reino,
y apenas captamos su sedimento;
cual la pura noche equinoccial de primavera
estás separando entre día y día.

¿Quién sería capaz de infundirte algo
de la mezca que secretamente nos enturbia?
tú tienes la majestad de todas las grandezas
y nosotros estamos entrenados solamente en lo más pequeño.

Cuando lloramos somos sólo conmovedores,
al contemplar estamos a lo sumo despiertos,
nuestra sonrisa no llega a ser más seductora, 
y aun cuando seduzca, ¿quién va trás ella?

Sea quien fuere. Ángel, ¿me quejaré yo, me quejaré yo?
Pero,  ¿cómo sería entonces la queja mía?
¡Ay, yo grito y golpeo con dos palos.
y no siento el eco de ser escuchado!

El que yo hiciera ruido no sería en ti más perceptible,
si tú no me sintieras porque soy,
¡Alumbra, alumbra! Hazme más contemplado
en las estrellas. Pues me desvanezco.



4 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Magnífico y solemne siempre. Siempre me llega Rilke, ya lo sabes. Además, compartimos el gusto por esa antología de Austral.
Un abrazo.

mateosantamarta dijo...

Gracias, Isabel.
Poeta de cabecera para mí. Ayer me llevé un disgusto pues uno de sus libros se ha escondido...ya aparecerá cuando sea oportuno.
Tengo las dos Antologías de Austral: una del 68 -bastante manoseada, cuarta edición-82- y otra del 99 - más nuevecita y amplia; tercera edición, 2005-.
Un abrazo, amiga.

Adriana Alba dijo...

Que elegría...otra vez Rilke, me encanta.

...Sea quien fuere. Ángel, ¿me quejaré yo, me quejaré yo?
Pero, ¿cómo sería entonces la queja mía?
¡Ay, yo grito y golpeo con dos palos.
y no siento el eco de ser escuchado!...

besos querido Mateo.

mateosantamarta dijo...

Siempre Rilke. Ésta es su casa...hablando de poesía, ésta es siempre su casa, no la mía. Besos, Adriana. Que nuestros ángeles nos sean propicios.

Blogger Adriana Alba dijo...






Canciones de los ángeles



No he soltado a mi ángel mucho tiempo,

y se me ha vuelto pobre entre los brazos,
se hizo pequeño, y yo me hacía grande:
de repente yo fui la compasión;
y él, solamente. un ruego tembloroso.

Le di su cielo entonces: me dejó

él lo cercano, de que él se marchaba;
a cernerse aprendió. yo aprendí vida,
y nos reconocimos . lentamente...

Aunque mi ángel no tiene ya deber,

por mi día más fuerte desplazado,
baja a veces su rostro con nostalgia,
como si no quisiera ya su cielo.

Querría alzar de nuevo, de mis pobres

días, sobre las cimas de los bosques
rumorosos, mis pálidas plegarias
basta la patria de los querubines.

Allí llevó mi llanto originario

y pensamientos; y mis diminutos
dolores se volvieron allí bosques
que susurran sobre él...

Sí algún día, en las tierras de la vida,

entre el ruido de feria y de mercado,
la palidez olvido de mi infancia
florecida, y olvido el primer ángel,
su bondad, sus ropajes y sus manos
en oración, su mano bendiciendo;
conservaré en mis sueños más secretos
siempre el plegarse de esas alas,
que como un ciprés blanco
quedaban detrás de él...

Sus manos se quedaron como ciegos

pájaros que, engañados por el sol,
cuando, sobre las olas, los demás
se fueron a perennes primaveras,
han de afrontar los vientos invernales
en los tilos vacíos, sin follaje.

Había en sus mejillas la vergüenza

de las novias, que el espanto del alma
tapan con púrpuras oscuras
ante el esposo.

Y en los ojos había

resplandor del primer día:
pero sobre todo
descollaban las alas portadoras...

Había expectación en la llanura

por un huésped que no acudió jamás:
aún pregunta tal vez el jardín trémulo:
su sonrisa después se vuelve inválida.

Y por los barrizales aburridos

se empobrece en la tarde la alameda,
las manzanas se angustian en las ramas
y les hacen sufrir todos los vientos.

Es donde están las últimas cabañas

y casas nuevas que, con pecho angosto,
se asoman estrujadas, entre andamios miedosos,
quieren saber dónde empieza el campo.

Allí la primavera siempre es pálida, a medias,

el verano es febril tras esas tablas:
enferman los ciruelos y los niños,
y tan sólo el otoño allí tiene algo

de remoto y conciliador: a veces

son sus tardes de suave derretirse:
dormitan las ovejas, y el pastor con zamarra
se apoya, oscuro, en la última farola.

Alguna vez ocurre en la honda noche

que se despierta el viento, como un niño,
y pasa la alameda, solitario,
quedo, quedo, llegando hasta la aldea.

Y a tientas va marchando hasta el estanque

y se para después a oír en torno:
y las casas están pálidas todas
y las encinas mudas...

Versión de Adrian Kovacsics



amo éste poema, amo a Rilke.

Un abrazo querido Mateo.


                                                             15 de agosto de 2012 03:44

Rainer Mará Rilke

TRILOGÍA ESPAÑOLA I

De esa nube, mira, que violenta
a la estrella oculta, que justo ahora fue -(y de mí),
de esa serranía, al fondo, noche ahora,
vientos nocturnos tiene por un tiempo -(y de mí);
de ese río en lo profundo del valle, que prende
el destello de un claro de cielo desgarrado (y de mí),
de mí y de todo eso hacer una sola
y única cosa, Señor: de mí y del sentimiento
con que el rebaño, encerrado en el aprisco,
recibe con la exhalación de su aliento el grande,
el oscuro no-ser-ya más de este mundo -, de mí y de aquella
luz en la tétrica oscuridad de muchas casas, Señor:
hacer una cosa; de los que duermen,
de los viejos, extraños, en el hospicio,
que tosen importantes en las camas;
de los niños adormilados en pechos tan extraños,
de tantos seres imprecisos, y siempre de mí,
de nada más que de mí, y de lo que no conozco,
hacer la cosa, Señor, Señor, Señor, la cosa
que, cósmico-terrenal como un meteoro,
reúne rauda en su gravitación sólo la suma
del vuelo: no sopesando sino la llegada.

Traducción de Jaime Ferrero Alemparte.

BloggerAdriana Alba dijo...








Estoy convencida que los ángeles inspiraron a Rilke.
Me olvidaba de dejarte video


http://www.youtube.com/watch?v=it132Sn_bSs



besosss

15 de agosto de 2012 03:50
 Suprimir

viernes, 10 de agosto de 2012

El Funámbulo (Jean Genet)

Jean Genet nació el 19 de Diciembre de 1910 en París, hijo de padre desconocido y de Gabrielle Genet, ama de llaves, quien abandona al niño un año después.

Aprendiz de tipógrafo, a los catorce años se fuga de su centro de formación y comienza un rosario de fugas y pequeños hurtos.


A los dieciséis años ya conoce la prisión de menores y el correccional de Mettray, -en donde descubre la homosexualidad-. Posteriormente se alista en el ejército, siendo voluntario
 para viajar al extranjero, dirigiendo sus pasos por el Oriente Medio. Una vez libre, viaja a España entre los años 1933-34. Desertor, Genet atraviesa Europa de extremo a extremo, alternando el burdel con la prisión.


................................................................................................

"La Mort- la Mort dont je te parle- n'est pas celle qui suivra ta chute, mais celle qui précède ton apparition sur le fil. C'est avant de l'escalader que tu meurs. Celui qui dansera sera mort- décidé à toutes les beautés, capable de toutes. Quand tu apparaîtras une pâleur- non, je ne parle pas de la peur, mais de son contraire, d'une audace invincible- une pâleur va te recouvrir. Malgré ton fard et tes paillettes tu seras blême, ton âme livide. C'est alors que ta précision sera parfaite. Plus rien ne te rattachant au sol tu pourras danser sans tomber. Mais veille de mourir avantd'apparaître, et qu'un mort danse sur le fil..."

"La Muerte -la Muerte de la que te hablo- no es aquella que seguirá a tu caída, sino aquella que precede a tu aparición sobre el alambre. Cuando mueres es antes de escalarlo. Quien baile estará muerto -decidido a todas las beldades, capaz de todas. Cuando aparezcas, una palidez -no, no hablo de miedo, sino de su contrario, de una audacia invencible- una palidez va a recubrirte. A pesar de tu pintura y de tus lentejuelas, estarás muy pálido, tu alma lívida. Es entonces cuando tu precisión será perfecta. Al no atarte nada ya al suelo, podrás bailar sin caer. Procura morir antes de aparecer, y que un muerto baile sobre el alambre."
Jean Genet (El funámbulo)



 Adriana Alba dijo...
Bloggeruna vida desgarradora, llena de temores, de desamor...las tinieblas aprovechan la amarga soledad de los poetas, pero a su vez tejen palabras que perdurarán eternamente.
no lo conocía Mateo, pero de alguna manera me trajo el recuerdo de Jacobo Fijman, si no lo conoces estoy segura que te interesará su obra. te dejo un poema de éste hombre que sufrió en carne viva y murió en soledad.

Demencia:


el camino más alto y más desierto.
Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.
Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.
Se erizan los cabellos del espanto.
La mucha luz alaba su inocencia.
El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.
Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.
¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?
Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.
¡Piedad!

Jacobo Fijman

Mi abrazo grande y todo mi cariño para vos.

viernes, 13 de julio de 2012

Erik Satie, un compositor singular.


Erik Satie

Alfred Eric Leslie Satie
Erik Satie - BNF1.jpeg
Erik Satie
Nacimiento17 de mayo de 1866
Bandera de Francia Honfleur, Calvados, Francia
Fallecimiento1 de julio de 1925
Bandera de Francia París, Francia
OcupaciónCompositor, pianista
Erik Satie, cuyo nombre completo es Alfred Eric Leslie Satie
(Honfleur, 17 de mayo de 1866 - París, 1 de julio de1925), fue un
compositor y pianista francés.1 Precursor del minimalismo, el
serialismo y el impresionismo, es considerado una de las figuras
más influyentes en la historia de la música.2
Además de precursor minimalista, serialista e impresionista, es
considerado precursor importante del Teatro del absurdo y la
Música repetitiva. Denostado por la academia y admirado por
otros compositores de su época, de formación irregular, ingresó
inesperadamente en el conservatorio a los 40 años, para sorpresa
de quienes le conocían, tras haberse dedicado, entre otras muchas,
a la música de cabaret.
    
Modificó su nombre como Erik Satie desde su primera composición, 
en 1884. Aunque en su vida posterior se enorgullecía de publicar su 
trabajo bajo su propio nombre, parece que hubo un corto período al 
final de la década de 1880 en que publicó su trabajo con el seudónimo 
Virginie Lebeau y François de Paule. (Wikipedia)
   
Lo que soy

Todo el mundo les dirá que no soy un músico. Es verdad,
desde el principio de mi carrera me clasifiqué  enseguida 
entre los fonometrógrafos. Mis trabajos son pura fonométrica. 
Si se cogen "Fils des Étoiles", o "Morceaux en forme de poire", 
"En habit de cheval" o "Sarabandes", se verá que ninguna idea 
musical ha guiado la creación de estas obras. La reflexión 
científica es lo que domina.
(Memorias de un amnésico) de Erik Satie

"Nací muy joven en un tiempo muy viejo"
  
http://youtu.be/g8Yoz9Nh21k



 Adriana Alba dijo...
Una belleza.
En el 150 aniversario de G. Klimt, que mejor homenaje que las dulces y melancólicas melodías de el gran Satie.

http://www.youtube.com/watch?v=g8Yoz9Nh21k&feature=fvwrel

Besos al por mayor Mateo!
15 de julio de 2012 05:27

domingo, 24 de junio de 2012

Octavio Paz: Poesía luminosa.

Nació en 1914 y murió en 1998. Poeta, ensayista y pensador mexicano. Su poesía es la luz iluminando la vida, el amor en un sentido amplio, el de La Tierra por el Sol, el del hombre por la mujer, el del dios por la diosa. La mirada aguda, la mente lúcida, la palabra exacta, la imagen gozosa. Su poesía es de primera magnitud.


/.../ todo se transfigura y es sagrado,
es el centro del mundo cada cuarto,
es la primera noche, el primer día,
el mundo nace cuando dos se besan,
gota de luz de entrañas transparentes
el cuarto como un fruto se entreabre
o estalla como un astro taciturno
y las leyes comidas de ratones,
las rejas de los bancos y las cárceles,
las rejas de papel, las alambradas,
los timbres y las púas y los pinchos,
el sermón monocorde de las armas,
el escorpión meloso y con bonete,
el tigre con chistera, presidente
del Club Vegetariano y la Cruz  Roja,
el burro pedagogo, el cocodrilo
metido a redentor, padre de pueblos, 
el Jefe, el tiburón, el arquitecto
del porvenir, el cerdo uniformado,
el hijo predilecto de la iglesia
que se lava la negra dentadura
en el agua bendita y toma clases
de inglés y democracia, las paredes
invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombre de los hombres,
al hombre de sí mismo,
se derrumban por un instante eterno y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos;

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino /.../

Fragmento de su poema "Piedra de Sol"
Extraído de La Estación Violenta , edición de Fondo de Cultura económica.


CONTIGO

        Ráfagas turquesa
                                                        Loros fugaces en parejas
                                                                                                     Vehemencias
                                                        El mundo llamea
                                                                                     Un árbol
                                                        Hirviente de cuervos
                                                        Arde sin quemarse
                                                                                          Quieta
                                                        Entre los altos tornasoles
                                                                                                      Eres
                                                        Una pausa de la luz
                                                                                           El día
                                                        Es una gran palabra clara
                                                        Palpitación de vocales
                                                                                                Tus pechos
                                                        Maduran bajo mis ojos
                                                                                                 Mi pensamiento
                                                        Es más ligero que el aire
                                                                                                   Soy real
                                                        Veo mi vida y mi muerte
                                                        El mundo es verdadero
                                                        Veo
                                                                Habito una transparencia.

                                                                  (Ladera este)

Extraído de Teatro de Signos,  selección, edición y montaje de Julián Ríos para la colección Espiral de la Editorial Fundamentos.

                                                                                         EJE

                                     Por el arcaduz de sangre
                                     Mi cuerpo en tu cuerpo
                                                                               Manantial de noche
                                     Mi lengua de sol en tu bosque
                                                                                          Artesa tu cuerpo
                                     Trigo rojo yo
                                                            Por el arcaduz de hueso
                                     Yo noche yo agua
                                                                     Yo bosque que avanza
                                     Yo lengua
                                                       Yo cuerpo
                                                                         Yo hueso de sol
                                     Por el arcaduz de noche
                                                                               Manantial de cuerpos
                                     Tú noche del trigo
                                                                     Tú bosque en el sol
                                     Tú agua que espera
                                                                        Tú artesa de huesos
                                      Por el arcaduz de sol
                                                                          Mi noche en tu noche
                                      Mi sol en tu sol
                                                                  Mi trigo en tu artesa
                                      Tu bosque en mi lengua
                                                                                Por el arcaduz del cuerpo
                                      El agua en la noche
                                                                              Tu cuerpo en mi cuerpo
                                      Manantial de huesos
                                                                           Manantial de soles.

                                                            (Ladera este)

Extraído de Teatro de Signos, selección edición y montaje de Julían Ríos para la colección Espiral de la Editorial fundamentos.








Blogger Isabel Martínez Barquero dijo...
Como nuestro Jorge Guillén, Octavio Paz es un poeta del cántico, del gozo; un poeta nutricio que celebra cuanto existe y encumbra al amor como la mayor felicidad.
Lo he leído siempre con agrado.
Llevas razón al calificar su poesía como luminosa.
Un fuerte abrazo, Mateo.


24 de junio de 2012 19:18
 Suprimir
Blogger Isolda dijo...

Otro fragmento de Piedra de Sol


Sigo mi desvarío, cuartos, calles,
camino a tientas por los corredores
del tiempo y subo y bajo sus peldaños
y sus paredes palpo y no me muevo,
vuelvo donde empecé, busco tu rostro,
camino por las calles de mí mismo
bajo un sol sin edad, y tú a mi lado
caminas como un árbol, como un río
caminas y me hablas como un río,
creces como una espiga entre mis manos,
lates como una ardilla entre mis manos,
vuelas como mil pájaros, tu risa
me ha cubierto de espumas, tu cabeza
es un astro pequeño entre mis manos,
el mundo reverdece si sonríes
comiendo una naranja,
el mundo cambia
si dos, vertiginosos y enlazados,
caen sobre las yerba: el cielo baja,
los árboles ascienden, el espacio
sólo es luz y silencio, sólo espacio
abierto para el águila del ojo,
pasa la blanca tribu de las nubes,
rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,
perdemos nuestros nombres y flotamos
a la deriva entre el azul y el verde,
tiempo total donde no pasa nada
sino su propio transcurrir dichoso...
Ni me he levantado a por mi libro de Octavio Paz. He buscado en la wikipedia y ahí he encontrado, además, una cita de Gerard de Nerval. Ya ves.
Enorme el poeta.


24 de junio de 2012 19:45
 Suprimir







Blogger Adriana Alba dijo...
Ya te había dicho que me encanta...Piedra de Sol es uno e mis preferidos, pero hay tantos, es cierto su poesía es la luz iluminado la vida, que bueno que hayas podido escuchar una conferencia de él,sin duda habrá sido "para alquilar balcones".
Como quien oye llover

Óyeme como quien oye llover,
ni atenta ni distraída,
pasos leves, llovizna,
agua que es aire, aire que es tiempo,
el día no acaba de irse,
la noche no llega todavía,
figuraciones de la niebla
al doblar la esquina,
figuraciones del tiempo
en el recodo de esta pausa,
óyeme como quien oye llover,
sin oírme, oyendo lo que digo
con los ojos abiertos hacia adentro,
dormida con los cinco sentidos despiertos,
llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
aire y agua, palabras que no pesan:
lo que fuimos y somos,
los días y los años, este instante,
tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
óyeme como quien oye llover,
relumbra el asfalto húmedo,
el vaho se levanta y camina,
la noche se abre y me mira,
eres tú y tu talle de vaho,
tú y tu cara de noche,
tú y tu pelo, lento relámpago,
cruzas la calle y entras en mi frente,
pasos de agua sobre mis párpados,
óyeme como quien oye llover,
el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,
es la niebla errante en la noche,
como quien oye llover
es la noche dormida en tu cama,
es el oleaje de tu respiración,
tus dedos de agua mojan mi frente,
tus dedos de llama queman mis ojos,
tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
manar de apariciones y resurrecciones,
óyeme como quien oye llover,
pasan los años, regresan los instantes,
¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?
no aquí ni allá: los oyes
en otro tiempo que es ahora mismo,
oye los pasos del tiempo
inventor de lugares sin peso ni sitio,
oye la lluvia correr por la terraza,
la noche ya es más noche en la arboleda,
en los follajes ha anidado el rayo,
vago jardín a la deriva
entra, tu sombra cubre esta página.

Octavio Paz

Gracias Mateo por tan bella entrada.
Un inmenso abrazo de luz y poesía, que tengas una excelente semana querido amigo.


25 de junio de 2012 01:57
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 Ana dijo...
BloggerHola Mateo! Gracias a tu post acabo de pasar una hermosa tarde leyendo a Octavio Paz. Me interné en sus poemas y me olvidé de dónde estaba. Me extravié en unos ojos, atravesé espejos, perseguí a mi sombra, descubrí nuevos rostros, mi hora se hizo transparente. Bendita poesía.
Tus ojos

Tus ojos son la patria
del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla,
tempestades sin viento,
mar sin olas, pájaros presos,
doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque
en donde la luz canta en el hombro
de un árbol y son pájaros todas las hojas,
playa que la mañana
encuentra constelada de ojos,
cesta de frutos de fuego,
mentira que alimenta,
espejos de este mundo,
puertas del más allá,
pulsación tranquila del mar a mediodía,
absoluto que parpadea, páramo.

Nuevo rostro


La noche borra noches en tu rostro,
derrama aceites en tus secos párpados,
quema en tu frente el pensamiento
y atrás del pensamiento la memoria.

Entre las sombras que te anegan
otro rostro amanece.
Y siento que a mi lado
no eres tú la que duerme,
sino la niña aquella que fuiste
y que esperaba sólo que durmieras
para volver y conocerme.

La calle

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie

La hora es transparente

La hora es transparente:
vemos, si es invisible el pájaro,
el color de su canto.

Mis ojos te descubren
desnuda
y te cubren
con una lluvia cálida
de miradas

Baja
desnuda

la luna
por el pozo

la mujer
por mis ojos

Espejo

Hay una noche,
un tiempo hueco, sin testigos,
una noche de uñas y silencio,
páramo sin orillas,
isla de yelo entre los días;
una noche sin nadie
sino su soledad multiplicada.

Se regresa de unos labios
nocturnos, fluviales,
lentas orillas de coral y savia,
de un deseo, erguido
como la flor bajo la lluvia, insomne
collar de fuego al cuello de la noche,
o se regresa de uno mismo a uno mismo,
y entre espejos impávidos un rostro
me repite a mi rostro, un rostro
que enmascara a mi rostro.

Frente a los juegos fatuos del espejo
mi ser es pira y es ceniza,
respira y es ceniza,
y ardo y me quemo y resplandezco y miento
un yo que empuña, muerto,
una daga de humo que le finge
la evidencia de sangre de la herida,
y un yo, mi yo penúltimo,
que sólo pide olvido, sombra, nada,
final mentira que lo enciende y quema.

De una máscara a otra
hay siempre un yo penúltimo que pide.
Y me hundo en mí mismo y no me toco.

Decir, hacer

A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.


Un abrazo!


10 de julio de 2012 22:37
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